Fin de semana largo en Mar del Plata: la ocupación apenas rondó el 40%

Con baja afluencia turística, mal clima, estadías cortas y consumo moderado, Mar del Plata cerró un fin de semana largo flojo.

El fin de semana largo por el Día del Trabajador dejó un balance moderado para el turismo en Mar del Plata. La ocupación hotelera apenas se ubicó entre el 37% y el 40%, según relevamientos del sector, muy por debajo de lo que la ciudad necesita para sostener uno de sus principales motores económicos.

La actividad fue considerada “tranquila” por operadores hoteleros, inmobiliarios y comerciales. Predominaron las escapadas cortas, las decisiones de último momento y un perfil de visitantes más cuidadoso al momento de gastar.

El movimiento se dio en plena temporada baja, un período en el que muchos establecimientos reducen su oferta o cierran por el invierno. Aun así, el porcentaje de ocupación volvió a generar preocupación dentro del sector.

¿Dónde se vio más el impacto?

Imagen: Qué Digital

El sector hotelero aclaró que ese porcentaje fue calculado sobre las plazas disponibles, ya que parte de la oferta se encuentra cerrada durante el invierno. Sin embargo, ni siquiera ese recorte alcanzó para mejorar el diagnóstico general.

Desde el Colegio de Martilleros y Corredores Públicos también describieron un panorama moderado. Su vicepresidenta, Verónica Berasueta, señaló que fue un fin de semana con poco movimiento, especialmente el viernes, cuando muchas inmobiliarias permanecieron cerradas.

El sábado hubo algo más de actividad, pero vinculada principalmente a consultas puntuales, visitas a propiedades en venta y algunos alquileres de último momento. No se observó una afluencia turística fuerte ni sostenida.

Uno de los factores que condicionó el movimiento fue el clima. El viernes tuvo una mañana más favorable, pero el sábado estuvo marcado por la inestabilidad y el frío, mientras que el domingo presentó condiciones algo más templadas. Ese contexto desalentó a los visitantes indecisos y reforzó un tipo de turismo más urbano, de estadías breves y bajo nivel de gasto recreativo.

CAME señaló que el balance en Mar del Plata fue “muy modesto” y que prevaleció el turismo de cercanía. Muchos visitantes llegaron sin reservas previas y resolvieron alojamiento directamente en destino.

La entidad también remarcó que el consumo se concentró en rubros básicos como alimentos, bebidas, alojamiento y transporte, con menor peso de actividades recreativas, compras y servicios complementarios.

El impacto político y económico 

Imagen: Diario El Norte

El flojo resultado también tuvo lectura política. Mientras el oficialismo local relativizó el impacto y apuntó al clima como un condicionante importante, desde la oposición cuestionaron la falta de gestión para sostener la actividad en temporada baja.

En el sector privado advierten que, con estos niveles de ocupación, no hay un derrame económico significativo para hoteles, gastronomía, comercios, transporte y actividades recreativas. La preocupación se profundiza porque Mar del Plata depende fuertemente del turismo como generador de empleo, movimiento comercial y recaudación indirecta.

A nivel nacional, CAME informó que el cuarto fin de semana largo del año movilizó a 1.066.464 turistas, con un impacto económico directo de $235.008 millones. Sin embargo, la cantidad de viajeros cayó un 8% frente a 2025.

El gasto promedio diario por visitante fue de $110.181, con una baja real del 1,6% respecto del año anterior. Para la entidad, esto refleja un consumo más selectivo y contenido. En comparación con 2023, cuando el feriado también tuvo tres días, hubo un crecimiento del 16% en la cantidad de turistas movilizados. Pero el dato no alcanza para ocultar la desaceleración actual de la actividad.