El gobernador apuntó contra el Gobierno nacional por no proveer los recursos necesarios.
El gobierno de la provincia de Buenos Aires, encabezado por Axel Kicillof, oficializó la suspensión por 90 días del programa alimentario MESA, una política destinada a complementar la asistencia nutricional en escuelas públicas. La medida comenzará a regir el 1° de mayo y fue formalizada a través de una resolución del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad.
La decisión responde principalmente a la falta de financiamiento por parte del Gobierno nacional, según argumentaron desde la administración bonaerense. De este modo, durante al menos tres meses dejarán de entregarse los módulos alimentarios que recibían estudiantes en situación de vulnerabilidad.
La suspensión de MESA vinculada al ajuste y la caída de transferencias
Las autoridades provinciales señalaron que la suspensión del programa se explica por la “profunda recesión” y la reducción de recursos, asociada al incumplimiento o la disminución de transferencias automáticas y no automáticas desde Nación.
Este escenario impactó directamente en las finanzas provinciales y obligó a redefinir prioridades en materia de políticas sociales. En particular, remarcaron que la falta de envío de fondos “ha afectado los recursos provinciales y compromete la continuidad” de servicios esenciales.
En esa línea, el Ejecutivo bonaerense resolvió concentrar el gasto en el Servicio Alimentario Escolar (SAE), considerado una política estructural por su alcance diario en los establecimientos educativos.
Prioridad en el comedor escolar
Desde la Provincia explicaron que el programa MESA tenía un carácter complementario, mientras que el SAE constituye el eje central de la política alimentaria. Por ese motivo, y debido a la falta de recursos, se optó por redirigir los fondos hacia este último.

Imagen: La Radio Ramallo
El SAE garantiza la provisión diaria de alimentos en las escuelas, alcanzando a millones de estudiantes en todo el territorio bonaerense. Por su parte, el MESA funcionaba como un refuerzo mediante la entrega mensual de módulos alimentarios.
Las autoridades aclararon que la suspensión no implica la eliminación total de la asistencia alimentaria, sino una “reconfiguración” del sistema para sostener su funcionamiento en medio de la crisis fiscal.
El gobierno provincial atribuyó directamente la medida a la falta de recursos provenientes de la Nación, lo que abrió un nuevo capítulo en la disputa política por el financiamiento de programas sociales. Según la resolución, la Provincia debió asumir una mayor carga en el sostenimiento del sistema alimentario ante la disminución del aporte nacional.
Sin embargo, desde el Gobierno nacional rechazaron esa interpretación y negaron tener responsabilidad en el desfinanciamiento del programa, lo que evidencia el clima entre ambas administraciones en torno a la distribución de recursos.
Incertidumbre sobre su continuidad

Imagen: Código Baires
La suspensión fue definida como transitoria y su continuidad dependerá de la evolución de la situación económica y de la disponibilidad de recursos en los próximos meses.
Mientras tanto, la decisión deja en evidencia el impacto de la crisis fiscal en las políticas sociales y reaviva el repetitivo debate sobre el rol del Estado nacional en el financiamiento de programas alimentarios en las provincias. El futuro del programa MESA aparece condicionado por variables económicas y por la dinámica política entre los distintos niveles de gobierno.
