Preocupación en el sector inmobiliario por la desregulación que impulsa el Gobierno.

Martilleros de Mar del Plata expresaron su disconformidad ante el proyecto que plantea el oficialismo.

Mar del Plata volvió a ser testigo esta semana de un debate por la desregulación del mercado inmobiliario, donde el Colegio de Martilleros expresó fuertes cuestionamientos a la iniciativa que el Gobierno nacional planea enviar al Congreso en junio. En un contexto de reactivación moderada del sector, los profesionales advierten que los cambios podrían impactar de lleno en su actividad y en el desarrollo del negocio.

Rechazo de los martilleros: “Bajan el precio de la profesión”

Desde el Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de Mar del Plata manifestaron su preocupación ante el proyecto de desregulación. Según señalaron, la medida implicaría un avance sobre la actividad profesional al permitir que personas sin matrícula puedan intervenir en operaciones inmobiliarias.

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Referentes del sector sostienen que se trata de un intento de “bajarle el precio a la profesión”, al eliminar requisitos que hoy garantizan la regulación y seguridad de las transacciones. La crítica central apunta a que la intermediación inmobiliaria dejaría de ser una actividad reservada a profesionales habilitados, lo que podría generar mayor informalidad.

Además, remarcan que no hubo instancias de diálogo previas con los colegios profesionales, lo que molestó aún más. Desde el sector consideran que la regulación vigente cumple un rol clave en la protección de las partes involucradas en una operación inmobiliaria.

¿Qué propone la desregulación inmobiliaria?

El proyecto impulsado por el Gobierno, liderado por el ministro Federico Sturzenegger, apunta a reducir costos en la compraventa de propiedades y fomentar la competencia en el mercado.

Entre los cambios más relevantes, se analiza eliminar la obligatoriedad de estar matriculado o colegiado para ejercer como intermediario inmobiliario. En la práctica, esto abriría la posibilidad de que cualquier persona pueda ofrecer servicios de compra y venta de inmuebles sin necesidad de título profesional.  

Desde la visión oficial, el objetivo es que haya más actores en el mercado, lo que permitiría bajar honorarios y generar nuevas modalidades de negocio. “Si un profesional quiere cobrar menos, no debería haber una norma que lo impida”, planteó el funcionario al anticipar el envío del proyecto.  

La iniciativa también busca simplificar trámites y eliminar restricciones consideradas “corporativas”, con la idea de facilitar el acceso a la vivienda y dinamizar el sector inmobiliario.

¿Cuáles son los riesgos en el sector inmobiliario?

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Para los martilleros, la desregulación puede traer consecuencias negativas. Advierten que la eliminación de controles podría afectar la seguridad jurídica de las operaciones y abrir la puerta a prácticas irregulares.

En esa línea, sostienen que la presencia de matriculados no solo regula el acceso a la profesión, sino que también establece estándares éticos y mecanismos de control. Sin estas herramientas, temen que aumenten los conflictos entre compradores y vendedores.

También cuestionan la premisa de que la desregulación reducirá costos de manera significativa. Según argumentan, los honorarios representan solo una parte del valor total de una operación inmobiliaria, por lo que el impacto en el precio final sería limitado.

¿Cuáles son los pasos a seguir?

El proyecto aún no ingresó formalmente al Congreso, pero ya genera fuertes posicionamientos en todo el país. Incluso desde distintos colegios profesionales advierten que la iniciativa podría enfrentar obstáculos legales, ya que muchas regulaciones dependen de las provincias.

Mientras tanto, el mercado inmobiliario atraviesa un escenario de recuperación con señales mixtas, donde el acceso al crédito y la evolución económica siguen siendo factores determinantes.

La discusión sobre la desregulación abre un interrogante de fondo que cuestiona hasta qué punto flexibilizar el mercado puede mejorar el acceso a la vivienda sin debilitar las garantías que hoy ofrece el sistema.