Camuzzi busca reemplazar la atención presencial por un sistema completamente digital.

La noticia fue recibida con preocupación por el gremio que advierte que el plan digital afectará a usuarios, comunidades y puestos de trabajo.

Camuzzi comunicó el avance de su esquema de atención comercial  a uno completamente digital. El Sindicato de Trabajadores de la Industria del Gas advirtió que la medida, además de transformar la forma de atención, podría derivar en el cierre de oficinas en varias zonas del país.

La advertencia fue realizada por el secretario general del gremio, Ezequiel Serra, quien sostuvo que no se trata de un hecho aislado. “Es una política que impacta en todas las regiones donde la empresa presta servicio”, afirmó.

Según explicó, la propia compañía comunicó internamente su intención de profundizar un sistema de atención “integralmente digital y remoto”, bajo el argumento de que la mayoría de los usuarios ya utiliza canales virtuales para realizar sus gestiones

El dirigente reveló que la empresa habría planteado ante el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) la posibilidad de avanzar hacia el cierre total de sus oficinas comerciales. “El ente regulador habría sugerido implementar este proceso en etapas. De confirmarse, estamos ante una transformación estructural del servicio a nivel nacional”, advirtió Serra.

Documentación interna indica que localidades de la provincia de Buenos Aires y la Patagonia figuran dentro de una primera etapa de cierre. Para el gremio, el problema además del cambio tecnológico, es la velocidad y la forma en que se pretende implementar, sin garantizar alternativas reales para todos los usuarios.

¿Cuál sería el impacto social y laboral del cambio en Camuzzi?

Imagen: C5N

Uno de los puntos más críticos señalados por el sindicato es el impacto que tendría la medida en sectores vulnerables. “No todos los argentinos tienen acceso real a herramientas digitales. Adultos mayores, usuarios de zonas rurales o con problemas de conectividad quedan directamente excluidos”, sostuvo Serra.

Además, remarcó que en un servicio público esencial como el gas, muchas gestiones requieren acompañamiento directo, especialmente en situaciones complejas como reclamos, cortes o emergencias.

Desde el gremio insisten en que reducir la presencialidad implica también alejar el servicio de la comunidad, debilitando el vínculo entre la empresa y los usuarios, además de la inquietud por sus consecuencias en el empleo. La reducción de oficinas implicaría menos estructuras comerciales y pone en riesgo puestos de trabajo en distintas regiones del país.

“La lógica es clara: menos oficinas, menos costos. Pero eso también significa menos acceso para los usuarios y menos presencia en las comunidades”, afirmó el dirigente.

Modernización vs. abandono: el debate 

El avance digital también tiene consecuencias en el mercado laboral. Aunque desde el gobierno se promuevan inversiones como Miniso, que contrata algunos empleados, el número de puestos perdidos en servicios esenciales es mucho mayor.

Por cada 100 empleos que se pierden por el cierre de oficinas y la digitalización, apenas se generan unos pocos puestos en nuevas inversiones, dejando un saldo neto negativo en la creación de empleo. Serra advirtió: “Si esto avanza, la Argentina tendrá un servicio de gas cada vez más lejano del usuario. La modernización no puede ser sinónimo de abandono”.