Uruguay y Costa Rica aparecerían entre las alternativas para los amistosos de noviembre, en una ventana que serviría para probar al equipo ya sin Lionel Messi.
La Selección Argentina podría afrontar la última fecha FIFA de 2026 con rivales sudamericanos, luego de que se cayera la posibilidad de realizar una gira por Asia. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) trabajará en nuevas alternativas para los encuentros previstos entre el 9 y el 17 de noviembre, aunque todavía restaría confirmar oficialmente los adversarios y las sedes.
El plan original contemplaba un viaje a China para enfrentar a Arabia Saudita e India. Sin embargo, problemas vinculados con la organización habrían obligado a modificar la planificación y el equipo de Lionel Scaloni podría disputar sus compromisos en territorio sudamericano.
Uruguay sería uno de los principales candidatos para enfrentar a la Albiceleste, mientras que Costa Rica también aparecería entre las opciones. En caso de concretarse el clásico rioplatense, uno de los encuentros podría jugarse en la Argentina y el otro en Montevideo, aunque esa posibilidad todavía dependería de las negociaciones.
La Bombonera sería una de las sedes consideradas para recibir a la Celeste, mientras que el segundo compromiso podría disputarse en el interior del país. Por el momento, no hay un calendario definitivo que permita dar por confirmados esos cruces.
Los antecedentes de la última fecha FIFA
Argentina llegaría a noviembre después de cerrar una ventana internacional con tres victorias y un último adiós al ídolo. El equipo nacional venció 4-0 a Bolivia el 30 de septiembre, en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba; luego goleó 7-0 a Burkina Faso, el 3 de octubre, y superó 3-0 a Benín, el 6 de octubre, ambos partidos en el Monumental.
La última presentación tuvo un significado especial por la despedida de Lionel Messi de la Selección. El triunfo ante Benín cerró una etapa histórica para el conjunto nacional y abrirá una nueva instancia para el cuerpo técnico, que tendrá que empezar a trabajar en la continuidad del proyecto sin su capitán.

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¿Qué le aportan estos rivales a la Selección?
La posible presencia de Uruguay ofrecería un desafío diferente al de los últimos compromisos. Por su conocimiento mutuo, la intensidad habitual de los enfrentamientos y la competitividad de ambos seleccionados, el clásico rioplatense podría funcionar como una prueba para evaluar variantes tácticas y medir el rendimiento ante un adversario de mayor exigencia.
La situación sería distinta si los encuentros se cerraran frente a equipos con menor recorrido internacional o una distancia futbolística considerable respecto de Argentina. La goleada por 7-0 ante Burkina Faso, por ejemplo, dejó un resultado favorable, pero alimentó el debate sobre cuánto puede mejorar un equipo que domina ampliamente el desarrollo de un partido contra rivales de mucha menor jerarquía.

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Estos encuentros pueden servir para ensayar movimientos, darles minutos a futbolistas con menos participación y fortalecer el juego colectivo. En ese sentido, la elección de los adversarios será importante para aprovechar una ventana internacional que no tendrá demasiadas oportunidades de preparación. El desafío para Scaloni pasaría por encontrar un equilibrio entre probar jugadores, sostener el funcionamiento colectivo y enfrentar equipos que permitan detectar aspectos por mejorar.
Una última prueba antes del cierre del año
La fecha FIFA de noviembre será la última oportunidad del calendario internacional de 2026 para que Argentina reúna a sus futbolistas antes del receso. Si finalmente se concretara un cruce ante Uruguay, la Selección tendría una referencia competitiva distinta de la que ofrecieron sus últimos rivales. Si se impusieran otras alternativas, el valor de los amistosos dependería tanto del nivel de los adversarios como de los objetivos que el cuerpo técnico buscara cumplir.
