El excampeón mundial se descompensó en el Bingo de Morón y dejó una huella en el boxeo argentino y en los barrios donde ayudaba a quienes más lo necesitaban.
Jorge “Locomotora” Castro murió este miércoles 14 de octubre a los 59 años, luego de sufrir una descompensación en el Bingo de Morón, donde se encontraba cerca de la medianoche. El exboxeador sintió un fuerte dolor en el pecho y, pese a recibir los primeros auxilios, falleció en el lugar.
De Caleta Olivia a la cima del boxeo mundial
Nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz, Castro comenzó a practicar boxeo durante su adolescencia. Su estilo agresivo le valió el apodo de “Roña” y, tras superar un accidente en bicicleta que puso en riesgo su futuro deportivo, debutó como profesional el 14 de febrero de 1987, con una victoria por nocaut ante el chileno Patricio Caracci.
Su ascenso fue rápido, permaneció invicto en sus primeros 37 combates y, en diciembre de 1989, protagonizó la velada que marcó el regreso del boxeo al Luna Park después de dos años de inactividad. Su triunfo ante Miguel Arroyo le abrió las puertas a nuevas oportunidades internacionales.
El momento más importante de su carrera llegó el 12 de agosto de 1994, cuando conquistó el título mundial vacante de peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), tras vencer al estadounidense Reggie Johnson en Buenos Aires.
Su consagración definitiva llegó ese mismo año, el 10 de diciembre, en Monterrey, México. Allí defendió su corona frente a John David Jackson en una pelea que quedó grabada en la historia del boxeo por la espectacular remontada del argentino.
“La mano de Dios” y una carrera inolvidable

Imagen: La Gaceta
Durante el combate ante Jackson, Castro recibió un duro castigo que le provocó inflamaciones en ambos ojos y lo dejó al borde de la derrota. Pero en el noveno asalto conectó una potente izquierda al mentón de su rival, que terminó en la lona, después de otras dos caídas del estadounidense, el argentino se impuso por nocaut.
El propio boxeador bautizó ese golpe como “La mano de Dios”, en referencia a la célebre jugada de Diego Maradona en el Mundial de México 1986. La revista estadounidense The Ring distinguió el enfrentamiento como la Pelea del Año y destacó el noveno asalto como el mejor de esa temporada.
A lo largo de su carrera profesional, Castro disputó 144 combates: consiguió 130 victorias, 90 de ellas por nocaut, sufrió 11 derrotas y registró tres empates. También se enfrentó a figuras internacionales como Roy Jones Jr. y Roberto Durán, a quien venció en Mar del Plata en uno de los dos cruces que protagonizaron en 1997.
En 1995 perdió el título mundial ante el japonés Shinji Takehara, pero continuó compitiendo en distintas categorías. Incluso después de sufrir un grave accidente automovilístico en junio de 2005, que le provocó un colapso pulmonar y múltiples fracturas costales, regresó al ring en 2006. Su última pelea profesional fue en enero de 2007, cuando derrotó por nocaut técnico al paraguayo José Luis Herrera. En 2000, además, recibió el Diploma al Mérito de los Premios Konex por su trayectoria deportiva.
Su última pelea: ayudar a quienes más lo necesitaban

Imagen: Zonales
Desde la pandemia de COVID-19, colaboró con comedores y merenderos de Lomas de Zamora y se ocupó de llevar mercadería a distintos espacios barriales para ayudar a familias en situación de vulnerabilidad.
En los últimos años se había instalado en Morón, donde también trabajaba en la organización de un nuevo comedor comunitario con el objetivo de asistir a unas 500 personas. Su compromiso estaba ligado a las dificultades que había atravesado durante su infancia, una etapa marcada por las privaciones y el hambre.
En octubre de 2025, el exboxeador había compartido una reflexión sobre los cambios en la población que se acercaba a los comedores. “Ahora no vienen los pibes, viene la gente grande, personas de 70 años que se ponen a llorar porque se jubilaron y no les alcanza la plata”, expresó al describir la situación de quienes no podían cubrir sus necesidades básicas.
Castro también cuestionaba la falta de respuestas de los dirigentes y defendía su compromiso con los sectores más vulnerables. “A mí no me lo puede contar ningún político, yo hago lo que deberían hacer ellos”, había afirmado al hablar sobre su tarea solidaria.
