Los cortes aumentaron 52% en un año y cada habitante consume 4,8 kilos menos que en julio de 2025.
El consumo de carne vacuna continúa en retroceso en Argentina, durante los primeros siete meses del año, la demanda interna cayó un 12% interanual, según el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
El dato muestra una nueva retracción de un consumo que viene perdiendo lugar en la mesa de los argentinos. Entre enero y julio, el consumo aparente de carne vacuna alcanzó las 1,202 millones de toneladas, 163,4 millones de toneladas menos que durante el mismo período de 2025. La caída también se refleja en el consumo por habitante, el promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó en 46,3 kilos anuales por persona, un 9,4% menos que un año atrás. Esto representa una pérdida de 4,8 kilos de carne vacuna por habitante al año frente a los registros de julio de 2025.
Los precios de la carne, por encima de la inflación

Imagen: CukIt
Aunque durante el último mes el rubro de carnes y derivados registró una baja promedio del 0,6%, acumuló un aumento interanual del 42,9%. Ese incremento se ubicó por encima de la inflación general, que fue del 34% en el mismo período, en el caso específico de los cortes vacunos, la suba fue todavía mayor y alcanzó el 52% anual en julio.
La diferencia también se observa frente al pollo, una de las alternativas para los consumidores. Mientras los cortes vacunos aumentaron 52% en un año, el precio del pollo avanzó 22,9%. De esta manera, durante los últimos doce meses la carne vacuna se encareció un 23,7% en relación con el pollo, así, la diferencia profundizó el cambio en las posibilidades de consumo de los hogares.
Pese a los fuertes aumentos acumulados, el informe de CICCRA señaló una etapa reciente de estabilización. Los cortes vacunos registraron una baja mensual del 0,6%, mientras que el pollo entero cayó 0,3%, hasta los $4.806,1 por kilo.
Entre los cortes que bajaron se destacó el asado, con una caída mensual del 1,3% y un precio promedio de $16.708,2 por kilo, fue la cuarta baja consecutiva. La nalga disminuyó 0,8%, hasta $21.447,8, y la carne picada común cayó 0,7%, hasta $10.554,1.
En contraste, la caja de hamburguesas congeladas aumentó 3,3% mensual y alcanzó los $8.192,3. Según el informe, esta suba compensó parte de las bajas registradas en otros productos.
Menos carne en el mercado interno, más exportaciones

Imagen: Infobae
Durante los primeros siete meses del año, el volumen enviado al exterior creció un 8,8% interanual. El informe de CICCRA vinculó este crecimiento con el aumento de las ventas hacia Estados Unidos, impulsado por el nuevo cupo otorgado por el gobierno estadounidense, ese incremento más que compensó los menores embarques realizados hacia China.
Así, mientras la demanda interna se contrajo un 12%, el mercado externo avanzó, y el propio reporte señaló que el abastecimiento del mercado doméstico habría registrado una contracción interanual del 12%, acompañada por el aumento del precio relativo de la carne vacuna.
El debate por el acceso a la carne
El escenario también alimentó una discusión pública sobre qué significa reducir el consumo y hasta dónde puede considerarse una cuestión económica. En ese marco, distintos sectores de la política y seguidores del Gobierno sostienen que comer carne todos los días no es una costumbre habitual en los países del denominado primer mundo.
La polémica tomó fuerza a finales de julio, cuando la periodista Mariana Brey afirmó: “Comer carne cada tres días no es hambre, hambre es revolver la basura”, al referirse a los reclamos por la menor posibilidad de consumir carne entre los jubilados.
Sus declaraciones generaron rechazo e indignación pública y se sumaron a una discusión que se centra en normalizar una problemática que nunca tuvo pie en Argentina para darle una tregua a un gobierno que asfixia al pueblo.
