Las estructuras que habían sido presentadas como un sistema de vigilancia y seguridad vial aún no están en funcionamiento.
A fines de 2025, el Municipio de General Pueyrredon avanzó con la instalación de grandes estructuras sobre la avenida Colón, con el objetivo oficial de reforzar la seguridad urbana mediante la colocación de cámaras conectadas al Centro de Operaciones y Monitoreo (COM).
Esas estructuras que habían sido presentadas como una herramienta clave para prevenir delitos, controlar maniobras peligrosas y monitorear el tránsito en una de las arterias más transitadas de la ciudad, no presentaron cambios a casi cinco meses de su anuncio.
Publicidad activa, cámaras ausentes
De acuerdo a lo publicado por el medio local La Tecla, la estructura instalada en la intersección de Colón y Mitre forma parte de un esquema en el que empresas privadas explotan espacios publicitarios a cambio de un canon.
El punto central del cuestionamiento es que estas cámaras de seguridad aún no habrían sido colocadas, incluso tras varios meses desde su montaje. Este retraso alimenta sospechas sobre si realmente se trata de una política de seguridad urbana o, de un negocio publicitario sin retorno en términos de control y prevención.
El negocio detrás de las estructuras

Imagen: Canal 8
El sistema surge de una licitación aprobada en 2024 y adjudicada en 2025, que habilitó a empresas privadas a explotar la publicidad en la vía pública. El modelo contempla el pago de un canon al Municipio, además de otras contraprestaciones.
Sin embargo, ya desde sus primeras etapas recibió críticas por el monto considerado bajo y por el impacto urbano de las estructuras. Desde La Tecla también se ha señalado que el debate no solo pasa por la seguridad, sino por el equilibrio entre el negocio publicitario y el interés público.
Malestar vecinal por el impacto visual
Por otra parte, la instalación generó críticas por su tamaño y su impacto en el paisaje urbano, especialmente en un sector emblemático cercano a Plaza Mitre.
Algunos testimonios la calificaron como “grotesca” y señalaron que “rompe completamente con el paisaje”, además de advertir sobre la contaminación visual en un área donde conviven tránsito vehicular, ciclovía y espacios verdes.
La instalación de cámaras era el argumento central del proyecto. Funcionarios municipales habían destacado que permitirían mejorar la prevención del delito y el control de conductas peligrosas, como picadas de motos en la zona.

Imagen: La Nación
La falta de estos dispositivos, a casi cinco meses de la colocación de la estructura, deja un interrogante abierto: ¿se trata de una demora técnica o de un incumplimiento? Mientras tanto, la estructura sigue cumpliendo su función publicitaria, visible desde varios metros y operativa en términos comerciales.
Entre la promesa y la realidad
El caso de la “barrera” de Colón y Mitre sintetiza la tensión que supone la convivencia entre inversión privada, espacio público y políticas de seguridad.
Por un lado, el Municipio impulsó un modelo de infraestructura urbana, financiado por un privado. Por otro, la ejecución parcial pone en discusión la transparencia y eficacia del sistema.
El interrogante ahora es si estas estructuras terminarán cumpliendo su función original o si quedarán como un símbolo más de una promesa incumplida en el espacio público marplatense.
