Violencia escolar: ¿qué está pasando con los jóvenes en Mar del Plata y en el país?

Dos casos en la ciudad y uno en Santa Fe reabren el debate sobre bullying, redes y vínculos entre adolescentes. ¿Dónde empieza la violencia? 

Los episodios ocurrieron entre el viernes y el lunes en distintos puntos del país. En Mar del Plata, una alumna con discapacidad fue atacada en el patio de la Escuela Municipal N° 204, mientras que en la Escuela Secundaria N° 38 un adolescente terminó internado tras una golpiza dentro del aula. 

A nivel nacional, el caso más extremo tuvo lugar en Santa Fe, donde un estudiante ingresó armado a su escuela, mató a un compañero e hirió a otros dos.

El aumento de este tipo de agresiones no es casual y se puede observar una problemática atravesada por el bullying, la falta de intervención institucional y el impacto de las redes sociales. ¿Hasta dónde tiene que llegar para poner un freno?

Golpizas en Mar del Plata: víctimas, miedo y falta de respuestas 

Imagen: Qué Digital

El primero de los casos ocurrió el viernes por la tarde en la Escuela Municipal N° 204, donde una adolescente atacó a Ludmila, una estudiante con hemiparesia y una válvula cerebral. La agresión fue registrada y difundida en redes sociales, lo que profundizó la indignación.

Según denunció la familia, no hubo intervención inmediata del personal escolar. La joven debió ser trasladada al Hospital Interzonal, donde se confirmó que no hubo daños en la válvula, aunque continúa bajo observación.

Ese mismo día, en la Escuela Secundaria N° 38, otro adolescente de 14 años fue brutalmente golpeado por un compañero dentro del aula. La víctima, Nahuel, sufrió fracturas en la nariz y el maxilar superior, además de múltiples lesiones que requirieron de una internación.

La familia contó que ya existían antecedentes de hostigamiento por parte del agresor. El viernes, la violencia se desató porque el agresor le exigió que le cediera el asiento y, ante la negativa, lo tomó del cuello, lo tiró al piso y comenzó a golpearlo con puños y patadas en la cabeza, hasta dejarlo inconsciente frente a sus compañeros.

La madre del adolescente denunció que, en un primer momento, desde la institución intentaron minimizar lo ocurrido. “Cuando llegué, mi hijo tenía la cara desfigurada”, relató. También aseguró que le pidieron que no hiciera la denuncia y que borrara el video del ataque.

El impacto no fue solo físico. Nahuel decidió acercarse a declarar después de lo ocurrido, pero continúa con miedo, le cuesta retomar la rutina y sigue afectado por lo vivido. ¿Qué más tiene que pasar para tomar cartas en el asunto? 

El caso que conmocionó a Santa Fé

Imagen: El Litoral

El lunes, la violencia escaló a un nivel extremo en la localidad de San Cristóbal, Santa Fe. Un alumno de 15 años ingresó armado a su escuela y comenzó a disparar contra sus compañeros durante la formación.

El ataque dejó un estudiante de 13 años muerto y al menos dos heridos, que debieron ser trasladados de urgencia. El agresor fue reducido por un asistente escolar y quedó detenido. Las clases fueron suspendidas y se decretó duelo en la comunidad.

Este suceso marca el punto más crítico de una problemática que muchas veces comienza con situaciones de acoso o violencia entre compañeros y puede derivar en consecuencias irreversibles. Uno de los testigos contó a los medios que el alumno quería filmar lo ocurrido para subirlo a las redes, una tendencia preocupante en alza.

Violencia escolar: datos que asustan a la sociedad

En Argentina, 6 de cada 10 chicos de primaria dicen haber sufrido alguna agresión, ya sea en la escuela o en redes sociales. Y casi 4 de cada 10 aseguran que alguna vez se sintieron discriminados. A eso se suma que Argentina se ubica en el puesto 11 del ranking mundial de países con más casos de bullying. El número en 2026 es de 230.000 casos.

Las redes sociales juegan un papel importante en la escalada sin freno de la violencia escolar. Hoy, la exposición es mucho más grande, lo que antes quedaba en el aula ahora circula, se comparte y se repite, magnificando el daño y convirtiendo a la viralización en un peligroso objetivo.

La sociedad también vive un clima más tenso en general. La violencia en los discursos parece estar avalada desde los estratos y niveles más altos. Denigrar, insultar y faltar el respeto parecen moneda corriente en un país en el que hoy en día atacar al otro no tiene ninguna consecuencia real.

La violencia no sólo es física y las secuelas que deja pueden ser el detonante para este tipo de situaciones que en muchos casos se dejan estar como si fueran actos sin importancia de todos los días. La pregunta es, ¿hasta dónde hay que llegar para que finalmente se tomen las medidas necesarias?