Estudios científicos destacan beneficios emocionales en un país donde 8 de cada 10 hogares tienen mascotas.
La relación entre humanos y animales cumple más que un rol afectivo, también impacta en la calidad de vida. Investigaciones realizadas en los últimos años indican que interactuar con mascotas ayuda a reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y disminuir la sensación de soledad.
¿Qué dicen los estudios sobre la compañía de las mascotas?
Uno de los principales aportes de la ciencia es la evidencia sobre el impacto emocional positivo de las mascotas. Diversas investigaciones señalan que la interacción con animales puede disminuir los niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés, y aumentar la liberación de oxitocina, vinculada al bienestar y los vínculos afectivos.
Estos efectos se traducen en beneficios concretos como la reducción de la ansiedad, la mejora del estado de ánimo y una mayor sensación de calma. Incluso, en personas que viven solas, las mascotas pueden convertirse en una fuente clave de apoyo emocional.
Además, especialistas destacan que el simple acto de acariciar a un animal o compartir momentos de juego puede generar respuestas fisiológicas positivas que ayudan a regular las emociones. Por eso, cada vez más profesionales consideran a las mascotas como parte de estrategias de bienestar integral.
Un fenómeno masivo en nuestro país

Imagen: Bio Advance
Argentina se posiciona como el país con mayor cantidad de mascotas por persona a nivel mundial. Según distintos relevamientos, ocho de cada diez hogares conviven con perros o gatos, y el 94% de los dueños los considera parte de la familia. Este dato pone de manifiesto una transformación cultural. La presencia de mascotas dejó de ser secundaria para convertirse en un eje organizador de la vida cotidiana.
Factores como el aumento de hogares unipersonales, la postergación de la maternidad y la paternidad, y el impacto emocional de la pandemia contribuyeron a fortalecer este lazo. En muchos casos, los animales ocupan un lugar central como compañía emocional y sostén afectivo.
Cambios en la vida cotidiana y el consumo

El crecimiento en la tenencia de mascotas también impacta en las rutinas diarias. Cuidar de un animal implica responsabilidades que ayudan a estructurar el día, como alimentarlo, sacarlo a pasear o atender su salud.
En el caso de los perros, por ejemplo, las caminatas diarias fomentan la actividad física, lo que también repercute positivamente en el bienestar general. A su vez, estas actividades pueden favorecer la interacción social con otras personas.
Este fenómeno también se refleja en la economía. El mercado de productos y servicios para mascotas crece de forma sostenida, con una oferta que incluye desde alimentos premium hasta servicios veterinarios especializados, seguros de salud y espacios pet friendly.
La llamada “humanización” del vínculo impulsa un consumo más emocional, donde los dueños buscan garantizar el bienestar integral de sus animales, incluso con prácticas antes reservadas para los humanos.
El rol emocional de las mascotas
Para muchas personas, los animales representan compañía, contención y estabilidad en momentos de dificultad. En niños y adolescentes, además, convivir con mascotas puede fomentar valores como la empatía, la responsabilidad y el cuidado. En adultos mayores, su presencia ayuda a combatir la soledad y a mantener una rutina activa.
Este vínculo, cada vez más profundo, redefine la noción de familia y posiciona a los animales como verdaderos “compañeros de vida”.
