Por la caída del consumo, Textilana pidió su concurso preventivo.

La histórica textil marplatense, dueña de Mauro Sergio, busca evitar la quiebra en medio de la crisis en el sector y la caída de ventas.

La empresa textil Textilana S.A., reconocida por su marca Mauro Sergio, solicitó la apertura de su concurso preventivo con el objetivo de evitar la quiebra y garantizar la continuidad de sus operaciones.

La medida fue confirmada por la propia firma, que informó el inicio de un proceso de “reordenamiento estratégico” para fortalecer su producción nacional. Según explicaron, el escenario económico actual exige tomar decisiones firmes para sostener la actividad y cumplir con sus compromisos.

¿Qué es un concurso preventivo?

El concurso preventivo es una herramienta judicial que permite a las empresas renegociar sus deudas bajo supervisión de la justicia, mientras continúan operando. En este caso, la compañía busca preservar su estructura industrial y asegurar el abastecimiento a sus clientes.

La situación impacta directamente en Mar del Plata, donde la empresa tiene una fuerte presencia productiva. Alrededor de 300 trabajadores dependen de su funcionamiento, mientras la incertidumbre laboral crece.

Textilana, una historia industrial de más de cuatro décadas

Textilana comenzó sus actividades en la década de 1970 bajo el nombre Todisco. Con el tiempo, evolucionó hasta convertirse en una PyMe integrada que abarca todas las etapas de producción textil, desde el hilado hasta la confección de prendas.

En 1980 adoptó su nombre actual y consolidó su estructura industrial en Mar del Plata. Su marca Mauro Sergio se posicionó a nivel nacional con colecciones para hombres, mujeres y niños, incluyendo sweaters, camperas y accesorios tejidos.

La empresa comercializa sus productos a través de canales mayoristas, minoristas y una tienda online con alcance en todo el país. Durante años, fue un símbolo de la industria textil local.

Ya hubo señales de crisis: suspensiones, despidos y caída de ventas

Imagen: Gestión Sindical

La situación se viene arrastrando desde hace ya varios meses. En noviembre, la empresa suspendió a 175 operarios hasta fines de marzo, pagando el 78% de sus salarios. Recién el 1 de abril retomaron sus tareas.

Además, el invierno pasado ya había dejado señales de alarma cuando la producción cayó y se registraron alrededor de 50 despidos. A esto se sumó un exceso de stock, producto de una baja en las ventas estimada entre el 15% y el 20%.

Representantes de los trabajadores señalaron que el panorama es “muy complicado”. Advirtieron que el consumo se desplomó, las líneas de crédito se reducen y la competencia con productos importados agrava la situación

Crisis textil: el sector está en el peor momento

Imagen: 19640 noticias

La industria textil argentina alcanzó su nivel más bajo de los últimos diez años, con una utilización de apenas el 24% de su capacidad instalada. El sector registró una caída interanual del 23,9% en su producción, el peor dato desde 2016. Esto implica que casi 8 de cada 10 máquinas están paradas en las fábricas, reflejando la magnitud del derrumbe.

En paralelo, el empleo también se vio afectado. En diciembre de 2025, el sector contaba con 100.000 puestos formales, unos 12.000 menos que el año anterior. Desde fines de 2023, la pérdida acumulada supera los 20.000 empleos.

Uno de los factores clave de la crisis es el aumento de las importaciones a precios extremadamente bajos. Más del 70% de los productos ingresaron al país con valores que no cubren ni el costo de la materia prima.

Se registraron casos de remeras importadas por menos de 0,01 dólar, toallas por debajo de 0,30 dólar el kilo y jeans por menos de 1 dólar. Estas distorsiones generan una competencia difícil de sostener para la industria local.

En febrero, Argentina importó 12.800 toneladas de productos textiles por un total de 32 millones de dólares. A su vez, creció la importación de productos terminados, mientras cayó la de insumos básicos.

A pesar de algunos repuntes en ventas en shoppings, gran parte de las operaciones se realiza con rentabilidad negativa. Esto significa que muchas empresas venden por debajo de sus costos para sostener el flujo comercial.

La situación es crítica, el sostenimiento de la industria depende de demasiados factores que el gobierno no tiene interés de revertir. Mientras tanto, el futuro de 300 familias vuelve a estar en la mira, esperando por una solución milagrosa que los ayude a mantener sus empleos.