Incautaron más de 8.000 productos por más de $500 millones en el megaoperativo de la Rambla.

El procedimiento que terminó con la destrucción del paseo incluyó seis allanamientos y el decomiso de mercadería, dinero y vehículos en Mar del Plata.

El procedimiento, ordenado por la Justicia Federal, tuvo como epicentro el Paseo de Compras Bristol, donde funcionaban más de 160 puestos. Allí se incautaron 400 bultos con indumentaria, calzado, electrónica, accesorios y artículos de bazar.

El valor total de la mercadería decomisada supera los $500 millones, según el aforo oficial. Además, se secuestraron tres vehículos, más de $12 millones en efectivo, documentación y equipos electrónicos como celulares y computadoras. En total, fueron identificadas 91 personas, entre feriantes, empleados y representantes vinculados a la actividad del predio.

La feria de la Rambla, un negocio que funcionó durante décadas 

Detrás del operativo, la investigación judicial permitió reconstruir el funcionamiento interno de la feria, un espacio que durante más de 25 años fue parte del circuito económico de Mar del Plata.

Según consta en la causa, el predio llegó a contar con más de 160 puestos en temporada alta, con una estructura organizada que incluía asignación de espacios, cobro de cánones y una dinámica comercial sostenida durante todo el verano.

En ese marco, se detectaron pagos millonarios por parte de los feriantes para poder trabajar. De acuerdo a las tareas de inteligencia, el canon por puesto podía alcanzar cifras cercanas a los 5 millones de pesos, e incluso algunos testimonios mencionan montos mayores para asegurar ubicación o rubro.

Las operaciones, según la investigación, se realizaban en gran parte sin registro formal, mediante acuerdos verbales y transferencias informales, lo que forma parte del eje central de la causa vinculada tanto a la Ley de Marcas como a posibles irregularidades tributarias.

Además, se identificó una logística de abastecimiento que incluía la compra de mercadería en grandes cantidades (los llamados “fardos”), en algunos casos provenientes de circuitos informales o del exterior. Esa dinámica permitía sostener precios bajos y un volumen de ventas elevado.

El movimiento económico no era menor, ya que se registraron transferencias diarias y operaciones que, en conjunto, reflejaban montos elevados, especialmente durante la temporada de verano.

A su vez, el espacio contaba con una organización interna que incluía tareas de control, seguridad y mantenimiento, lo que da cuenta de un esquema consolidado que funcionó durante años a la vista de todos.

Dudas sobre el repentino cierre 

Imagen: argentina.gov.ar

La feria de la Rambla funcionó durante años en un espacio público con distintos niveles de habilitación o, al menos, de tolerancia estatal. No se trataba de una actividad oculta, sino de un circuito visible y consolidado dentro de la dinámica comercial de la ciudad.

Según la investigación judicial, esos permisos se encontraban vencidos, lo que abre interrogantes sobre los controles y las condiciones en las que se sostuvo la actividad durante tanto tiempo sin mayores intervenciones.

El avance de la causa se da, además, en paralelo a un proceso de licitación y reordenamiento de sectores de la costa, lo que terminó acelerando definiciones sobre el futuro de ese espacio en particular.

Se reabre el debate por el uso del espacio público

Imagen: El Economista

El concejal del Frente Renovador, Juan Manuel Cheppi, cuestionó con dureza la decisión de desmantelar la feria y apuntó contra la gestión municipal. “Festejan el desalojo de la feria que ellos mismos habían habilitado”, expresó, en referencia a lo que consideró una contradicción en la política local.

Cheppi planteó además dudas sobre el destino del predio: “Imagino que ahora ese espacio va a volver a ser público… ¿o ya tienen la privatización armada?”, señaló, dejando abierta la discusión sobre el uso futuro del lugar.

El funcionario enmarcó lo ocurrido dentro de una lógica más amplia de gestión que, según su visión, se repite en distintos puntos de la ciudad. “Es un modelo: primero el abandono, después el deterioro y finalmente la privatización”, sostuvo.

En esa línea, también criticó la falta de políticas sostenidas para generar empleo y alternativas formales: “Detrás de esto hay trabajadores que encontraron una forma de subsistir. No se puede analizar sólo desde lo punitivo sin mirar el contexto”.

Además, cuestionó los argumentos del oficialismo respecto a la relación con la Provincia: “La excusa del ‘no diálogo’ les sirve para no gestionar. Para lo importante, no están nunca”, afirmó.

El debate ahora se centra en las responsabilidades judiciales, pero también en qué modelo de ciudad se impulsa y qué lugar tendrán los espacios públicos y las economías populares en ese esquema.