Más de 50 trabajadores están pendientes de definiciones y 30 familias podrían perder sus viviendas.
El conflicto en los hoteles de Chapadmalal sigue vigente y profundizó la incertidumbre entre los empleados. Actualmente, 58 trabajadores permanecen en estado de alerta mientras unas 30 familias enfrentan la posibilidad de perder no solo su empleo sino también las viviendas que ocupan dentro del predio mientras avanza la intención del Gobierno nacional de concesionar la unidad turística.
La preocupación escaló en los últimos días a partir de medidas administrativas impulsadas por Nación que los trabajadores interpretan como la confirmación de un proceso de vaciamiento y privatización del complejo.
El paso previo a los despidos: el “pase a disponibilidad”
Antes de la alarma actual hubo una decisión clave cuando el Gobierno nacional dispuso el “pase a disponibilidad” del personal de planta permanente de la Unidad Turística Chapadmalal, una herramienta prevista en la normativa estatal que suele significar la antesala de eventuales desvinculaciones.
La resolución, impulsada desde la Jefatura de Gabinete, afecta a los trabajadores que continuaban desempeñando funciones luego del cierre operativo del complejo dispuesto durante 2025. A eso se suma la incertidumbre sobre los empleados contratados, cuyos vínculos laborales también quedaron bajo revisión.
Según establece la Ley Marco de Empleo Público Nacional, un trabajador puesto en disponibilidad puede permanecer en esa condición durante un período determinado mientras el Estado intenta reubicarlo. Si eso no ocurre, la desvinculación se vuelve automática, con el pago de una indemnización correspondiente. En los hechos, los sindicatos consideran que el mecanismo suele anticipar despidos.
La medida se inscribe en la reestructuración de las unidades turísticas de Chapadmalal y Embalse, en línea con el proyecto oficial de transferir la explotación de los complejos al sector privado mediante concesiones de largo plazo.
El temor al desalojo de familias que viven en el predio
La preocupación laboral, a su vez, convive con la amenaza habitacional de un grupo de trabajadores que reside dentro del complejo y recibieron intimaciones para abandonar las viviendas que ocupan junto a sus familias. Se trata de inmuebles históricamente asignados a personal vinculado al mantenimiento y funcionamiento de la unidad turística, bajo un esquema ligado a sus tareas laborales.

Imagen: la Tinta
Las notificaciones fueron enviadas por la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) y fijan plazos breves para desocupar los inmuebles. La medida encendió las alarmas entre las familias, que temen quedar sin vivienda y sin fuente de ingresos.
“Esta situación nos está devastando”, expresaron trabajadores durante asambleas realizadas en los últimos días, ante la falta de definiciones claras sobre el futuro del predio y del personal afectado.
Privatización, cierre de Chapadmalal y el futuro del turismo social
El conflicto actual no puede separarse del proceso de transformación que atraviesa la Unidad Turística Chapadmalal, un complejo emblemático del turismo social argentino construido para garantizar vacaciones accesibles a trabajadores, jubilados, estudiantes y sectores populares.

Imagen: La Capital de Mar del Plata
Tras una temporada sin actividad y con los programas sociales desarticulados, el Gobierno nacional confirmó meses atrás su intención de avanzar con una concesión privada por 30 años para administrar los hoteles. La justificación oficial apunta a reducir costos estatales y promover inversiones para recuperar la infraestructura.
Sin embargo, trabajadores, gremios y distintos sectores políticos advierten que el proceso implica el desmantelamiento de una política histórica de acceso al turismo y un fuerte impacto sobre el empleo en Chapadmalal.
Con 58 trabajadores pendientes de definiciones y unas 30 familias frente al riesgo de desalojo, el futuro inmediato del complejo aparece atravesado por una doble disputa entre la preservación de las fuentes laborales y el debate sobre qué modelo de gestión tendrá uno de los símbolos más reconocidos del turismo social argentino.
