Hoteles de Chapadmalal: desalojo de empleados y un futuro incierto del complejo.

Más de veinte familias residentes fueron intimadas a abandonar sus viviendas y podrían perder también su empleo.

La situación en la Unidad Turística Chapadmalal volvió a aparecer en el centro de la escena. En medio del avance del Gobierno nacional para concesionar el histórico predio, trabajadores denunciaron intimaciones de desalojo que profundizan la incertidumbre laboral y habitacional en el lugar.

Intimaciones y temor a perderlo todo

En los últimos días, la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) envió notificaciones a un grupo de trabajadores que viven dentro del complejo para que abandonen las viviendas en un plazo de diez días. Se trata de alrededor de veinte familias que históricamente residieron allí como parte de sus condiciones laborales.  

El temor no se limita a la pérdida del hogar, ya que los trabajadores interpretan estas intimaciones como el primer paso hacia despidos masivos. “Nuestro miedo es que esto sea el inicio de que nos quedemos sin trabajo”, señalaron, en un momento en el que el complejo permanece sin movimiento turístico y con tareas reducidas al mantenimiento.  

Hay que recordar que los hoteles estuvieron cerrados durante la última temporada y los programas de turismo social, vitales para el funcionamiento del predio, fueron desarticulados.  

Chapadmalal, ¿qué buscan hacer con el complejo?

La Unidad Turística Chapadmalal, inaugurada hace poco más de 80 años como símbolo del turismo social en Argentina, fue durante décadas un espacio de acceso al descanso para trabajadores de todo el país.  

Imagen: Clarín

Sin embargo, en los últimos años su rol comenzó a cambiar. El Gobierno nacional decidió desafectar el complejo de su función original y transferirlo a la órbita de la AABE, paso previo a su eventual concesión o venta.  

Este giro es parte de un plan para pasar de una política pública orientada al acceso masivo a un modelo que busca atraer inversión privada y redefinir su uso.

El eje del conflicto es el plan oficial de concesionar el complejo por 30 años. Según lo anunciado, el objetivo es atraer capitales privados que inviertan en la restauración y modernización de los hoteles, al tiempo que se reduce el gasto estatal en su mantenimiento.  

El Gobierno sostiene que la medida permitirá “elevar la calidad” del predio y ponerlo “al servicio de la gente”, aunque no hay precisiones públicas sobre el esquema laboral que regirá bajo la futura concesión.  

Desde el lado de los trabajadores, el diagnóstico es opuesto, ya que advierten que la iniciativa podría implicar la desvinculación total del personal actual y la pérdida de derechos laborales acumulados durante años.

Antecedentes: despidos y advertencias previas

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La preocupación no es nueva. Ya en 2025 se había registrado una primera tanda de despidos en los complejos de Chapadmalal y Embalse. Según denunció el gremio ATE, cerca de veinte trabajadores fueron desvinculados en el marco de la reestructuración del turismo social.  

En ese momento, los empleados advertían que se trataba de las primeras de muchas desvinculaciones y denunciaban condiciones laborales cada vez más precarias, con contratos irregulares y renovaciones inciertas.  

Las nuevas intimaciones de desalojo no son un hecho aislado para los trabajadores, sino parte de un proceso más amplio de vaciamiento y transformación del complejo.

Complejo Chapadmalal, un conflicto abierto

Mientras el Gobierno avanza con la licitación, crece la tensión en el predio. Más de medio centenar de familias dependen directa o indirectamente de la actividad en Chapadmalal, y muchas de ellas también viven allí.

Ante la falta de definiciones claras, los trabajadores buscan asesoramiento legal y evalúan medidas para resistir los desalojos, mientras reclaman garantías frente a un proceso que ya había sido advertido mucho antes de que llegaran las intimaciones.