El Gobierno argentino firmó hace dos semanas un contrato con el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF, por sus siglas en inglés) para inmunizar a 10 millones de personas entre enero y febrero, que contempla una primera remesa de 300.000 antídotos, la que transportará Aerolíneas Argentinas.

La delegación oficial del Gobierno que se encuentra trabajando en Moscú para interiorizarse sobre el desarrollo de la vacuna está integrada por la viceministra de Salud, Carla Vizzotti, la asesora presidencial Cecilia Nicolini y cuatro técnicas de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), organismo que deberá aprobar el medicamento.

La vacuna Sputnik V ha sido elaborada por el Centro de Epidemiología y Microbiología Nikolái Gamaleya. El contrato del Ejecutivo argentino con el fondo ruso es el tercero que suscribe Argentina.

El primero fue con la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca, y el segundo con el mecanismo Covax de la Organización Mundial de la Salud, que se propone establecer una cooperación multilateral para facilitar el acceso equitativo a las vacunas disponibles.

Argentina, que tiene una población de 45,4 millones de habitantes, acumula más de 1,5 millones de casos de COVID-19 y registra más de 41.800 fallecimientos.

El ministro de salud sostuvo que en una primera etapa se vacunarán trabajadores esenciales de la salud, habitantes que forman parte de grupos de riesgo y se distribuirán a las distintas provincias proporcionalmente para atender estos dos frentes en una primera etapa.