La Secretaría de Educación avala las normativas que regulen el uso de celulares, pero advierte que una prohibición absoluta aumentaría la brecha educativa.
El Concejo Deliberante recibió un informe de la Secretaría de Educación sobre un proyecto de la concejala Mariana Cuesta (Unión por la Patria), que busca prohibir el uso de celulares, relojes inteligentes y otros dispositivos durante toda la jornada escolar en secundarias municipales.
La Secretaría manifestó que, si bien avala una regulación del uso, una prohibición “taxativa” podría profundizar las desigualdades entre estudiantes. En un informe interno, el área sostuvo que “el celular no es un lujo, sino un igualador de oportunidades”, especialmente en contextos donde el acceso a material bibliográfico es limitado.
El uso del celular como herramienta pedagógica

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Según el relevamiento de las secundarias municipales, la mayoría de los alumnos conserva sus celulares en mochilas, apagados o en modo avión. El 91,7% de los establecimientos indica que no se utilizan otros dispositivos tecnológicos fuera del celular y el 75% de los docentes incorpora las TIC en sus clases, aunque un 16,7% las considera aún una distracción.
La Secretaría enfatizó que la normativa debe ser orientativa y no prohibitiva. “El celular es frecuentemente el único medio de acceso a recursos pedagógicos y documentos digitales en hogares con escaso material bibliográfico”, explicaron, y agregaron que cualquier reglamentación debe contemplar la brecha digital y económica de los contextos escolares.
El 70% de las secundarias privadas prohíbe el uso de celulares

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La decisión surgió ante la preocupación por el impacto de las pantallas en la atención, la socialización y la salud mental de los adolescentes. Varias instituciones fueron ampliando progresivamente las restricciones hasta impedir el uso de los dispositivos no solo durante las clases, sino también en recreos, patios y espacios comunes.
Desde los colegios que implementaron la medida sostienen que la prohibición permitió recuperar espacios de encuentro entre los estudiantes y mejorar los niveles de concentración durante las actividades escolares.
Además, remarcan que el uso permanente de los teléfonos favorece distracciones, dificulta el aprendizaje profundo y puede derivar en situaciones conflictivas vinculadas al bullying digital o las apuestas en línea.
No obstante, desde el sector privado también reconocen que el celular constituye una herramienta valiosa para el proceso de enseñanza cuando es utilizado con fines pedagógicos.
Por ese motivo, la mayoría de las instituciones coincide en que el desafío no pasa únicamente por prohibir o permitir su uso, sino por establecer reglas claras, promover una convivencia digital responsable y fortalecer el acompañamiento tanto de docentes como de las familias.
¿Cuáles son los riesgos que preocupan a las escuelas?
Si bien los dispositivos son herramientas pedagógicas, también surgieron problemas que requieren gestión como el bullying digital, apuestas en línea y distracciones constantes. La experiencia de las instituciones privadas muestra que limitar el uso a momentos educativos supervisados ayuda a prevenir conflictos y promueve un ambiente seguro.
Los especialistas coinciden en que no se trata de eliminar los celulares, sino de enseñar un uso responsable, las escuelas implementan talleres de convivencia digital, protocolos de prevención de conflictos y orientación para los alumnos sobre los riesgos del uso inapropiado de los dispositivos.
