Crisis en el transporte escolar para chicos con discapacidad: conductores no pueden afrontar los costos.

Ya son varias las familias de distintos colegios marplatenses que denuncian la imposibilidad de llevar a sus hijos porque las combis no prestan servicio.

En las últimas semanas, familias denunciaron la falta de transporte escolar para estudiantes con discapacidad. Las combis no aceptan prestar el servicio, dejando a muchos chicos sin posibilidad de asistir a clases. Se trata de un derecho básico que, en las últimas semanas, se ha vuelto inaccesible ante la ausencia de oferentes dispuestos a cubrir los recorridos.

Padres y madres aseguran que la situación se repite en distintas instituciones educativas de la ciudad. Sumado a esto, la falta de respuestas concretas profundiza la incertidumbre y el malestar. La justificación de los organismos y los conductores difiere, pero ninguno puede brindar una respuesta.

Un reclamo que se multiplica

El conflicto actual se suma a otros episodios recientes que evidencian una problemática estructural. A principios de abril, familias de la Escuela N° 79 ya habían manifestado su preocupación por la ausencia de transporte. En ese caso, la respuesta oficial únicamente generó más polémica, mientras desde el Consejo Escolar señalaron que el servicio “nunca fue solicitado”, lo que provocó indignación entre los afectados.

Las familias sostienen que los trámites administrativos son complejos, lentos y, muchas veces, inconducentes. Mientras tanto, los estudiantes pierden días de clases y se ven privados de su derecho a la educación.

“Negocio inviable” para los transportistas

Imagen: La Capital de Mar del Plata

Uno de los factores clave detrás de esta crisis es la falta de interés de los transportistas en prestar el servicio bajo las condiciones actuales. Según explican desde el sector, los contratos vigentes resultan económicamente inviables frente al aumento sostenido de los costos operativos.

El principal argumento gira en torno al precio del combustible. Entre diciembre de 2025 y principios de abril de 2026, el gasoil registró incrementos en todo el país. El diésel común acumuló una suba cercana al 15,6%, mientras que el premium aumentó alrededor de un 12,1%. Solo en abril, los combustibles experimentaron un ajuste promedio del 4,6%.

Además el precio del gasoil premium superó los $2.000 por litro en varias regiones, impactando de lleno en la rentabilidad del transporte escolar. A estos aumentos se suman otros costos como mantenimiento, seguros y salarios, que también han registrado subas.

Frente a este escenario, muchos prestadores optan por retirarse o rechazar nuevos contratos, ya que consideran que el servicio no es sostenible económicamente.

Escuelas sin transporte, riesgo de agravamiento

Imagen: 0223

Si no se actualizan las condiciones contractuales, el problema podría escalar aún más en las próximas semanas. La falta de incentivos para los transportistas amenaza con dejar a más estudiantes sin cobertura, ampliando la brecha en el acceso a la educación.

Las familias reclaman mayor compromiso por parte de las autoridades, así como mecanismos más ágiles para garantizar el servicio. También exigen transparencia en los procesos y respuestas claras ante cada situación.

Una deuda pendiente

La crisis del transporte escolar expone una deuda estructural en materia de inclusión educativa. Sin movilidad garantizada, muchos chicos quedan automáticamente excluidos del sistema.

El desafío, a partir de ahora, será encontrar soluciones que contemplen tanto las necesidades de las familias como la realidad económica de los transportistas. De lo contrario, el conflicto seguirá repitiéndose, con los estudiantes como principales perjudicados.

Mientras tanto, el reclamo crece y, lo que hoy sólo afecta a algunas escuelas, podría convertirse en un problema generalizado si no se toman medidas urgentes.