Hacer visible el derecho, su avasallamiento, el grito desesperado.

Se escuchan audios de pedidos de auxilio de mujeres que hicieron las cosas bien, denunciando los golpes y el acoso.

Exposiciones en la comisaria, en la justicia y en su grupo de amigas y contención, aún así igual, hoy se lloran y se buscan, porque la respuesta llega insuficiente y tarde.

“Hay que hacer la denuncia ante una situación de violencia familiar”. La recomendación es ir a la comisaria de la mujer y muchas veces el asesoramiento profesional acompaña las palabras: -“Hacé hincapié en ésta situación y en tal evento”. Las mujeres van, dicen y tiemblan mientras que hablan, y bajan las lágrimas mientras que re-ven en el relato las escenas. Y están nerviosas. Quien escribe muchas veces minimiza y juzga, omite y emite su propia versión de los hechos. Las palabras en el papel no reflejan el mismo miedo que siente el cuerpo, la cuerpa.

Y a veces llegan míseras soluciones momentáneas, restricciones de acercamiento o algún lugar de acogida y resguardo. Mucho del miedo y la falencia se hace presente, porque no saben qué hacer con las criaturas, ni con qué dinero darles de comer.

Si sigue trabajando se aparecen en la puerta de la fábrica y la apuñalan delante de los compañeros que no pudieron hacer nada, (Miguel Gutiérrez, de 40 años, apuñaló y mató el pasado lunes 2 de marzo 2020 a su ex pareja Denise Vergara, 30 años, en la ciudad de Villa El Totoral, Córdoba; Cristian Oliva, de 32 años, atacó a puñaladas a su ex mujer, Alfonsina Becerra, de 26, Diciembre 2018 en Córdoba capital, mientras que trabajaba en un local, hay un video que todavía recorre las redes). O la espera agazapado dentro de la casa en cualquier momento que ella salió, o en la parada del colectivo, o cerca de la casa de acogida, como le pasó a Fatima Acevedo.

Hay responsables, lo es el estado, el sistema, el patriarcado, las y los profesionales, todas y todos.

Algunas personas preguntan para que se hacen las marchas o se indignan con algunas provocaciones del feminismo más duro, piensan en las pintadas, en las tetas al aire y los cantos (los que se cantan y los que se muestran).

Las marchas sirven en muchos sentidos, además de que se visibilice el reclamo, para que se encuentren las mujeres en el espacio público como hermanas ejerciendo al máximo la sororidad, donde sienten que pueden seguir adelante hasta que inventen la solución que haga desaparecer éste mal, hasta que la educación dé sus frutos y el abordaje de los efectores de justicia sea el adecuado.

Se marcha pidiendo la aparición con vida de Claudia, justicia por Lucia, que vivas nos queremos y que se espera ser #niunamenos.

El Registro Nacional de Femicidio del Observatorio Ahora Que Si Nos Ven, informó que hasta el 2 de marzo 2020 en la Argentina hubo 1 FEMICIDIO CADA 23 horas, fueron 63 mujeres asesinadas, el 63% fueron cometidos por parejas o ex parejas de las víctimas y a raíz de éstos delitos son 88 las personas menores de edad que perdieron a sus madres por la violencia machista.

Si te hace ruido, te irrita o te harta; si te solidariza o identifica; si en algún sentido te afecta, es porque la marcha sirve, están en el buen camino.

Dra. Patricia Kaufmann Payero, abogada especializada en derecho de familia, niñez, género y diversidad para MDPya.

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