El acceso estatal es universal, pero cada vez más familias quedan sin obra social ni prepaga por el costo de las cuotas y la pérdida de empleo registrado.
Alrededor de 3,6 millones de niños, niñas y adolescentes menores de 18 años en Argentina dependen exclusivamente del sistema público de salud. La cifra representa al 45% de esa población y constituye el porcentaje más alto registrado en la estadística, según un informe elaborado a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC correspondientes al segundo semestre de 2025.
El dato permite dimensionar un cambio que también empieza a verse en las estadísticas y en la demanda sobre hospitales y centros de atención. Dos años antes, unas 9,5 millones de personas dependían únicamente del sistema público a nivel general. Para el segundo semestre de 2025, la cifra había trepado a 10,3 millones.
En Argentina, la salud pública tiene carácter universal y constituye una vía de acceso para toda la población. El problema aparece cuando esa alternativa deja de ser una opción entre varias y se transforma en la única disponible.
Prepagas más caras y menos empleo registrado
Entre las principales razones aparece el aumento del costo de la medicina privada. De acuerdo con el relevamiento difundido en mayo, las cuotas de las empresas de medicina prepaga acumularon un incremento del 417% desde el decreto 70/2023, frente a una inflación del 293% durante el mismo período.
Para muchas familias, sostener una cobertura privada pasó a representar un gasto difícil de afrontar. A esto se suma la pérdida de puestos de trabajo registrados. En los últimos dos años se perdieron 206.000 empleos formales, según los datos citados por el informe. Cuando un trabajador pierde su empleo registrado, también puede perder la obra social asociada a esa relación laboral, dejando al grupo familiar con el sistema estatal como principal alternativa.
El resultado es una mayor presión sobre una estructura sanitaria que debe absorber a personas que se atendían en el sector privado.

Imagen: Clarín
El efecto también se observa en los hospitales
En distintas provincias aumentó la demanda sobre hospitales y guardias públicas. En Salta, por ejemplo, las autoridades sanitarias señalaron un incremento cercano al 75% en la demanda hospitalaria durante los últimos dos años. En Santiago del Estero, el aumento informado fue del 40%. En ambos casos, el costo de los tratamientos, coseguros y coberturas aparece entre los motivos que llevan a más personas a recurrir al sistema estatal.
Buenos Aires presenta otro dato significativo. Según el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, la mitad de las internaciones en hospitales públicos corresponde a personas que cuentan con obra social, muchas de ellas afiliadas a PAMI, pero que ya no encuentran respuestas suficientes en el sector privado.
A la vez, el informe señala una caída del 62% en las transferencias nacionales destinadas a medicamentos, vacunas e insumos para la provincia.

Imagen: La Nación
Una cobertura universal, pero con menos alternativas
El crecimiento de la dependencia estatal no significa que una parte de los chicos haya quedado formalmente excluida del sistema sanitario. La diferencia está en el margen de elección y en la capacidad de las familias para recurrir a distintas opciones ante una consulta, un estudio, una internación o un tratamiento.
Que el 45% de los menores dependa exclusivamente del sistema público muestra una transformación en la estructura de cobertura sanitaria del país. El aumento de los costos privados y la pérdida de empleo formal empujaron a millones de personas hacia una red estatal que, al mismo tiempo, debe atender una demanda creciente.
El dato adquiere mayor relevancia cuando se observa que se trata de niños y adolescentes, una población que requiere controles periódicos, vacunación, atención pediátrica y seguimiento de distintas patologías.
