Menos espacios verdes, más calor: el crecimiento urbano y las desigualdades ambientales en Mar del Plata.

Un informe advierte que uno de cada cuatro marplatenses no accede a espacios verdes cercanos y que el avance urbano intensifica el calor en distintos barrios.

Un estudio elaborado por especialistas de la Universidad Nacional de Mar del Plata, el CONICET y la Red Mar del Plata Entre Todos alerta sobre los efectos del crecimiento urbano sin una planificación equilibrada. 

El estudio, desarrollado por las investigadoras Clara Karis y Camila Mujica bajo la coordinación de Laura Zulaica, analizó distintos indicadores ambientales del partido de General Pueyrredon para comprender cómo el crecimiento de la ciudad repercute en el bienestar de la población y en la sustentabilidad del territorio.

El crecimiento urbano tiene consecuencias

El informe señala que la expansión urbana se aceleró especialmente hacia el sur y el norte costero de Mar del Plata, este crecimiento implica una mayor ocupación del suelo y genera nuevas demandas sobre la infraestructura, los servicios y la planificación de la ciudad.

Pero además de modificar el territorio, este proceso también influye en la distribución de los espacios públicos. A medida que la ciudad se extiende, muchas familias quedan cada vez más alejadas de plazas, parques o playas de fácil acceso, reduciendo las oportunidades de recreación, encuentro social y contacto cotidiano con la naturaleza.

Los especialistas remarcan que estos espacios cumplen un rol fundamental para la salud física y mental de las personas, ya que favorecen la actividad física, disminuyen el estrés, mejoran la calidad ambiental y contribuyen al bienestar de la comunidad.

Uno de cada cuatro vecinos no accede a espacios verdes cercanos

Uno de los principales datos del trabajo revela que solamente el 74% de la población alcanza los niveles considerados adecuados de acceso a espacios verdes y azules públicos, en consecuencia, aproximadamente el 25% de los marplatenses vive en sectores donde resulta más difícil llegar a plazas, parques o playas.

La investigación explica que no alcanza con medir cuántos espacios verdes existen en la ciudad, también es necesario analizar dónde están ubicados y quiénes pueden utilizarlos de manera sencilla, ya que una distribución desigual genera diferencias en la calidad de vida entre los distintos barrios.

Además, el estudio detectó que existen zonas donde la superficie verde disponible por habitante continúa por debajo de los valores mínimos recomendados para ciudades sostenibles, especialmente en varios sectores urbanos consolidados.

Más cemento, más calor

Imagen: La Capital de Mar del Plata

Otro de los ejes del informe analiza el fenómeno conocido como “isla de calor urbana”, que ocurre cuando determinadas áreas de la ciudad acumulan más temperatura debido a la presencia de edificios, asfalto y superficies impermeables, junto con una menor cantidad de árboles y vegetación.

Según el estudio, algunos sectores de Mar del Plata registran durante las noches de verano temperaturas de hasta 2,8 grados superiores respecto de otras zonas. Esta diferencia puede intensificar los efectos de las olas de calor y afectar especialmente a las personas mayores, niños y quienes viven en barrios con escasa cobertura vegetal.

Los investigadores sostienen que la presencia de árboles, plazas, parques y otros espacios naturales ayuda a reducir la temperatura ambiente, mejora la circulación del aire y hace que las ciudades sean más confortables frente a eventos climáticos extremos.

Un problema que ya había sido advertido

Las conclusiones del nuevo informe coinciden con investigaciones anteriores realizadas por Mar del Plata Entre Todos. En 2024, otro estudio ya había advertido una disminución de los espacios verdes públicos por habitante durante la última década. Aquella investigación mostró que la superficie de espacios verdes pasó de 9,11 metros cuadrados por cada 100.000 habitantes en 2011 a 8,38 en 2022, una reducción cercana al 8%, también señalaba que gran parte del área urbana no alcanzaba los valores mínimos recomendados para garantizar una adecuada infraestructura verde.

El nuevo trabajo amplía ese diagnóstico incorporando una mirada territorial más completa, que contempla no solo la cantidad de espacios verdes disponibles, sino también su accesibilidad, distribución y capacidad para mitigar los efectos del cambio climático.

Información para planificar una ciudad más equitativa

Imagen: Qué Digital

Desde la Red Mar del Plata Entre Todos destacaron que este tipo de indicadores constituye una herramienta fundamental para orientar políticas públicas y definir prioridades de inversión. La información permite identificar los barrios con mayores déficits ambientales, planificar nuevos espacios públicos, mejorar la infraestructura existente y reducir las desigualdades territoriales que hoy afectan a miles de habitantes.

Los especialistas coinciden en que avanzar hacia una ciudad más sostenible no depende únicamente de sumar nuevas plazas o parques, sino de garantizar que toda la población pueda acceder a estos espacios en condiciones de igualdad.

El informe concluye que incorporar evidencia científica en la planificación urbana resulta clave para enfrentar el crecimiento de la ciudad, mejorar la calidad de vida de los vecinos y construir un territorio más resiliente frente al cambio climático.