Otra empresa en crisis en la era Milei: Lácteos Verónica paraliza su planta en Boulogne.

La histórica firma láctea nacional acumula deudas salariales con más de 700 empleados, plantas paralizadas y reclamos en distintas provincias.

La protesta se desarrolla en la distribuidora de la empresa ubicada en Boulogne, donde empleados denunciaron que no pueden ingresar a trabajar mientras la producción permanece detenida y la empresa mantiene silencio frente a los reclamos.

La compañía atraviesa una profunda crisis que arrastra deudas salariales desde diciembre y enfrenta problemas productivos y financieros que ya impactan en cerca de 700 puestos de trabajo en distintas localidades del país.

Según explicaron los trabajadores, la empresa comunicó una reducción de la jornada laboral a cuatro horas diarias, lo que implicaría también una disminución salarial que consideran un “despido encubierto”.

Lácteos Verónica: ¿cuándo comenzó la crisis?

El conflicto se agravó en los últimos meses, cuando la empresa comenzó a acumular atrasos en el pago de salarios, aguinaldos y cargas sociales. En la planta de Boulogne, más de 50 empleados aseguran que les adeudan los sueldos desde diciembre y que recientemente recibieron telegramas donde se les notifica que cobrarán sólo el 50% del salario durante los próximos meses.

“Esto nunca pasó. Estamos viviendo incertidumbre y carencia de información. Queremos trabajar, no otra cosa”, explicó Martín, encargado de mantenimiento con más de 40 años en la empresa.

Otro trabajador denunció que el último depósito recibido fue de apenas 58 mil pesos, una cifra que describió como “insuficiente” frente al aumento del costo de vida. Los empleados también remarcan que la medida fue tomada de forma unilateral por la empresa y sin acuerdo con los trabajadores ni con el sindicato del sector.

Más de 700 familias afectadas

Imagen: Mundo gremial

La crisis de la firma no se limita a la planta del conurbano bonaerense. En las últimas semanas también se paralizaron o redujeron su actividad las plantas de Clason, Suardi y Lehmann, en la provincia de Santa Fe. Entre todas las instalaciones, la compañía emplea a alrededor de 700 trabajadores, muchos de los cuales llevan meses cobrando salarios parciales o directamente sin percibir ingresos.

Delegados gremiales denunciaron que el conflicto se agravó cuando proveedores y transportistas dejaron de prestar servicios por falta de pago, lo que terminó de paralizar la actividad en varias plantas.

En algunas localidades, la situación ya impacta en la economía local, donde la empresa representa uno de los principales motores productivos.

Denuncias de vaciamiento y rumores de venta

Imagen: Bicho de campo 

En medio del conflicto, trabajadores y delegados gremiales apuntan contra los actuales dueños de la compañía, la familia Espiñeira, a quienes acusan de llevar adelante un proceso de vaciamiento.

Según denunciaron, mientras las plantas permanecen paralizadas, los propietarios continúan produciendo leche en tambos propios que luego es derivada a otras industrias en lugar de procesarse en las instalaciones de la empresa.

Además, en el sector industrial circulan versiones sobre una posible venta de la firma a un grupo extranjero, aunque hasta el momento no existe ninguna negociación confirmada oficialmente.

Mientras tanto, el Ministerio de Trabajo mantiene audiencias con las partes para intentar destrabar el conflicto, aunque los trabajadores aseguran que la empresa aún no presentó una solución concreta.

¿Cómo seguirá el conflicto?

Durante las últimas semanas, trabajadores realizaron protestas pacíficas y movilizaciones para visibilizar el conflicto y exigir respuestas.

En una de las manifestaciones, un empleado con más de 30 años en la firma describió la angustia que atraviesan: “El día a día es sin recursos. Nos cuesta venir a trabajar porque todo cuesta dinero y los precios siguen subiendo”.

Otros trabajadores también cuestionaron el contexto económico en el que se profundiza la crisis industrial y señalaron que la caída del consumo y la incertidumbre económica agravan la situación de muchas empresas del sector.

Mientras tanto, los empleados aseguran que seguirán reclamando por sus puestos de trabajo y por el pago de los salarios adeudados, con la expectativa de que aparezca una solución que permita reactivar la producción y evitar la pérdida de cientos de empleos.