El atraso en préstamos y pagos de tarjeta de crédito llegó al 11,2% y alcanzó el nivel más alto de los últimos 20 años.
La morosidad de las familias argentinas alcanzó en febrero el 11,2%, el nivel más alto registrado en más de dos décadas. El dato surge de estadísticas del Banco Central relevadas en el tercer informe del Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC), impulsado por diputados de Unión por la Patria.
El indicador acumuló 16 meses consecutivos de aumento y ya supera los niveles registrados durante la pandemia. Según el informe, más de una de cada diez familias mantiene deudas impagas vinculadas a préstamos, tarjetas de crédito u otras líneas de financiamiento.
El fenómeno refleja el deterioro de la economía cotidiana de los hogares, marcado por la pérdida del poder adquisitivo, el aumento del costo de vida y la creciente dependencia del crédito para afrontar gastos básicos.
Créditos para cubrir necesidades básicas

Imagen: Canal 12
Los analistas coinciden en que gran parte del endeudamiento actual ya no está asociado al consumo extraordinario, sino a la necesidad de cubrir alimentos, servicios, alquileres y otros gastos corrientes.
El informe de la consultora 1816 detectó un crecimiento sostenido en los atrasos de pagos de tarjetas de crédito, préstamos personales y financiamiento bancario. La expansión del crédito al consumo durante el último año permitió sostener gastos cotidianos, pero comenzó a mostrar límites frente a salarios que no logran recuperar terreno frente a la inflación.
En muchos hogares, la cuota de un préstamo pasó a competir directamente con la compra de alimentos o el pago de servicios. La tarjeta de crédito, históricamente utilizada para financiar consumo, se transformó en una herramienta de supervivencia.
Además de la mora bancaria, el escenario es todavía más delicado en las entidades no financieras, como billeteras virtuales y plataformas de préstamos rápidos. Allí, el nivel de incumplimiento trepó al 30%, afectando principalmente a trabajadores informales y sectores de ingresos inestables.
¿Qué mide el índice de Vulnerabilidad Familiar?

Imagen: Gestión Sindical
IVFC es una herramienta desarrollada por los diputados nacionales Nicolás Trotta, Guillermo Snopek, José Glinski, Santiago Roberto, Jorge Chica y Cristian Andino. El índice busca medir el nivel de fragilidad económica de los hogares argentinos a partir de datos oficiales del Banco Central y otras variables vinculadas al empleo, salarios y endeudamiento.
La escala va de 1 a 10 y actualmente se ubica en 5,1 puntos, ese valor coloca a las familias dentro de la categoría técnica de “Fragilidad Familiar”, muy cerca del umbral de “crisis socioeconómica”, que comienza a partir de los 6 puntos.
El indicador lleva diez meses consecutivos en aumento y refleja, según sus impulsores, el desacople entre los indicadores macroeconómicos que exhibe el Gobierno y la situación real de gran parte de la población. El informe advierte que actualmente cerca del 90% de las familias se endeuda para cubrir gastos diarios, principalmente mediante tarjetas de crédito.
La preocupación política y social por el aumento
Desde la oposición advirtieron sobre la velocidad con la que crece el endeudamiento familiar y cuestionaron el contraste entre los indicadores macroeconómicos oficiales y la situación cotidiana de los hogares.
“La morosidad récord muestra que cada vez más familias tienen dificultades para sostener sus gastos y cumplir con sus compromisos. Detrás de este dato hay hogares que hacen cuentas todos los días, que recortan gastos y que viven con más incertidumbre sobre cómo llegar a fin de mes”, sostuvo el diputado nacional Nicolás Trotta.
El legislador también señaló que “una cosa son los números que muestra el presidente Javier Milei y otra muy distinta es la vida cotidiana de las familias argentinas”.
