Después del discurso del Presidente, Kicillof pidió cambiar el rumbo nacional.

En el inicio de sesiones ordinarias provinciales, el gobernador cuestionó el modelo de Milei, habló de crisis económica y dijo que “hay otro camino”.

El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, encabezó la apertura del 154° período de sesiones ordinarias en la Legislatura provincial y lanzó un fuerte mensaje político y económico contra la gestión del presidente Javier Milei.

Ante la Asamblea Legislativa, ministros, intendentes, legisladores y miembros de la Suprema Corte, sostuvo que “la Argentina no va bien”, afirmó que “no se cumplió ninguno de los pronósticos del presidente” y aseguró que “es necesario cambiar el rumbo nacional”.

“El sufrimiento no es necesario para crecer y la Argentina no está condenada a esta pesadilla”, remarcó, al tiempo que habló de “un laboratorio de derecha extrema” que gobierna con “odio, insulto y humillación como método político”.

Kicillof, críticas al modelo económico y advertencia institucional 

El gobernador describió un escenario de estanflación y aseguró que, tras más de dos años de gestión libertaria, no hubo recuperación “ni en V corta ni de ninguna clase”.

Sostuvo que el proyecto nacional busca imponer un modelo de “primarización productiva y precarización laboral”, similar, según dijo, al de Perú y Paraguay, y advirtió que eso pone en riesgo la industria, la clase media, la universidad pública y el sistema de salud.

También denunció un “ataque al federalismo” y afirmó que la Nación le debe a la Provincia 15 billones de pesos (un tercio de su presupuesto anual) en fondos destinados a jubilaciones, seguridad, incentivo docente y obra pública.

En la vereda de enfrente: los números que expuso Axel 

Imagen: Infobae

En respuesta al discurso presidencial del día anterior, donde Milei aseguró que la malaria terminó y que el país está a las puertas de un gran crecimiento, Kicillof desplegó una batería de cifras para cuestionar ese diagnóstico.

Afirmó que las ventas minoristas cayeron 10 puntos y las mayoristas 20%, y que productos básicos como leche, carne, frutas, verduras y yerba registran mínimos históricos. Señaló que en la última temporada hubo un millón menos de turistas en destinos bonaerenses y que el consumo cayó 35%, afectando a hoteleros y comercios.

En materia financiera, indicó que la morosidad se triplicó: el 9,3% de los créditos están impagos, el 12% en personales y el 24,6% fuera del sistema bancario. Además, la proporción del ingreso destinada a pagar deudas pasó del 7% al 18%.

En producción, sostuvo que la industria cayó 10%, la construcción 26% y el comercio 6%. La capacidad instalada promedio se ubica en 53,8%, con sectores como metalmecánica y textil por debajo del 40% y el automotriz en torno al 30%.

También afirmó que desde la asunción de Milei cerraron cerca de 30 empresas por día: ya suman 21.938 en el país, de las cuales 5.832 corresponden a la provincia de Buenos Aires.

En el mercado laboral, aseguró que se perdieron 299.600 empleos registrados y que cada cuatro minutos se destruye un puesto formal, mientras casi 200.000 personas pasaron a la informalidad.

Finalmente, cuestionó el esquema financiero vigente y sostuvo que quienes aprovecharon las tasas del gobierno obtuvieron rendimientos del 88% en dólares, muy por encima de los niveles internacionales, lo que definió como “un subsidio a la renta financiera pagado por todos los argentinos”.

El día previo y el discurso de Milei 

Imagen: Infobae

El mensaje de Kicillof llegó un día después de que Milei abriera las sesiones ordinarias en el Congreso, donde defendió su programa de desregulación (más de 14.500 medidas). Según afirmó, celebró la baja del 17% en la tasa de homicidios a nivel nacional y anticipó que cada ministerio enviará diez paquetes de reformas estructurales.

El Presidente también destacó su alineamiento estratégico con Estados Unidos y sostuvo que su Gobierno tiene “la fuerza suficiente para hacerle frente a cualquier golpe político”.

La jornada en el Congreso estuvo marcada por fuertes cruces e insultos dirigidos a la oposición, con expresiones como “manga de delincuentes” y “me encanta verlos llorar”, lo que generó protestas desde las bancas peronistas y de izquierda.

En ese contexto, Kicillof vinculó el clima político con el deterioro institucional y económico, y advirtió que “la sociedad se fractura entre una minoría repleta de privilegios y mayorías repletas de privaciones”.

Un final que busca dar esperanza: “Hay otro camino”

Sobre el cierre, el gobernador sostuvo que la Provincia actúa como “escudo y red”, pero que no existen soluciones provinciales para una crisis nacional. “Ninguna provincia se salva si el país se hunde”, afirmó.

Convocó a sumar fuerzas entre provincias y sectores productivos y dejó su definición central: “Hay otro camino”.

Un camino  para bajar la inflación sin destruir la industria y el trabajo, integrarse al mundo sin someterse y recuperar un proyecto de desarrollo con un Estado presente. “El futuro le pertenece al pueblo argentino”, concluyó.