En el segundo mes del año, varios servicios sufren incrementos de precios muy por encima de la inflación.
En febrero de 2026 los argentinos enfrentarán una nueva tanda de aumentos programados que seguirán presionando el presupuesto familiar. Varios rubros claves llegan con subas que, en la mayoría de los casos, superan a la inflación mensual.
La situación económica general continúa atravesada por una cuestión que complica a las familias argentinas: una inflación que desacelera, pero que no condice con la suba de precios de muchos servicios.
Según analistas privados, se proyecta que en enero la inflación rondó entre 2,3% y 2,6% mensual, apenas una leve desaceleración respecto al cierre de 2025. En este escenario, muchos de los ajustes anunciados llegan por encima de ese ritmo general y sin mecanismos de alivio real para los consumidores.
Alquileres: ajustes fuertes según tipo de contrato
Una de las partidas que más presión le pone al bolsillo es la de los alquileres. Para quienes tienen que renovar contrato o actualizar valores, febrero trae subas considerables, aunque con diferencias según el tipo de acuerdo vigente.
- Contratos sujetos al Índice de Contratos de Locación (ICL): los contratos antiguos todavía bajo la derogada Ley de Alquileres tendrán un aumento anual del 34,6%.
- Contratos firmados bajo el régimen post-DNU: en estos casos, los ajustes dependen de la periodicidad acordada entre propietario e inquilino:
- Ajuste trimestral: ~6,08%
- Ajuste cuatrimestral: ~8,22%
- Ajuste semestral: ~12,81%
Cable, internet y telefonía: subas para sumar al combo

Imagen: Infobae
Los servicios de telecomunicaciones tampoco se quedan atrás. Las principales operadoras del país comenzaron a anticipar ajustes de tarifas que oscilan entre 2,8% y 3,5% en servicios de televisión por cable, internet y telefonía móvil o fija a partir de los primeros días de febrero.
Aunque cada servicio por separado puede parecer un “gasto menor”, el efecto conjunto de estas subas termina transformándose en un porcentaje significativo cuando se acumula con otros ajustes mensuales.
Luz y gas: la realidad detrás del discurso oficial

Imagen: Perfil
Quizás uno de los puntos más discutidos del mes es el de las tarifas energéticas. A partir de febrero entra en vigencia el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), un nuevo esquema con el que el Gobierno busca “hacer más parejo el precio del servicio” durante todo el año.
Bajo este sistema, el monto final que pagará una persona por luz o gas dependerá de dos variables: consumo registrado y situación patrimonial de cada usuario.
Al final del día, pagues lo que pagues, el número en la boleta es más alto que antes y, en la mayoría de los casos, supera con creces el ritmo del índice general de precios.
El propio comunicado oficial dice que, por ejemplo, el 35% de los usuarios de luz pagará una factura promedio inferior a $22.000, y porcentajes similares aplican para el gas en invierno, pero esos promedios esconden realidades muy distintas según el nivel de consumo de cada hogar.
Si se mira con lupa, estos aumentos de luz y gas muchas veces no sólo están por encima del IPC, sino que terminan siendo una transferencia de costos hacia los usuarios sin una mejora real en el servicio.
Aumentos que no dan respiro
En conjunto, los aumentos de febrero 2026 siguen marcando un escenario de presión constante sobre los bolsillos. Más allá de las fórmulas técnicas y las explicaciones oficiales, la realidad cotidiana es que la mayoría de estos incrementos viene por encima de la inflación general, con impactos directos en los gastos fijos de millones de hogares argentinos.
Los ingresos reales no logran recuperar terreno y estos ajustes se sienten como parte de una dinámica que sigue acomodando precios hacia arriba sin ofrecer compensaciones claras en salarios o mejoras en la calidad de los servicios.
