En uno de los controles que efectivos de la policía de la Provincia de Buenos Aires realizan sobre la ruta 11, ordenaron detener la marcha a un auto que circulaba la noche del domingo en dirección Mar del Plata – Santa Clara del Mar.

El hombre que conducía, de 43 años, no sólo no tenía el permiso para circular en medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio que rige en el país, sino que tampoco llevaba consigo ninguna documentación del auto. Lo que sí llevaba era a su hija, de 24 años, encerrada en el baúl.

Cuando los efectivos realizaban el control de rutina sintieron en el interior del vehículo unos ruidos extraños.

Revisaron los asientos traseros, pero no había nadie, por lo que pidieron al hombre que abra el baúl. Los pretextos de tal situación fueron varios: que llevaba a su hija a su casa, que vivía en Santa Clara, que en verdad iban a una salita de salud.

Consultada la Fiscalía Federal N°1, a cargo de Laura Mazzaferri, se declaró el caso como supuesto de flagrancia, se solicitó la detención del sujeto y la requisa del automóvil, lo que fue ordenado en sintonía por el juez federal Santiago Inchausti. Como resultado de las medidas dispuestas se encontraron tres envoltorios que tenían en su interior una sustancia que sería clorhidrato de cocaína, dinero en efectivo y algunos cheques.

El hombre, que tenía antecedentes en dos condenas impuestas por el fuero provincial por tenencia simple de estupefacientes y encubrimiento, permaneció la noche detenido en la Comisaría de Santa Clara del Mar, mientras que la joven fue trasladada con un garante hasta su domicilio, de acuerdo lo establecido por el artículo 210 del nuevo Código Procesal Penal Federal (CPPF). En la causa se declaró la Flagrancia, por lo que en la mañana de ayer se realizó la audiencia multipropósito por videoconferencia con la unidad policial donde el sujeto permanecía detenido; también compareció la joven imputada.