Tras más de 50 días de conflicto, los trabajadores de Caromar cobraron sus indemnizaciones.

Tras el cierre repentino de la empresa, finalmente los empleados lograron cobrar lo que les correspondía.

Luego de casi dos meses de acampe, audiencias y negociaciones fallidas, los trabajadores de la empresa Caromar lograron finalmente cobrar las indemnizaciones que les correspondían por ley. El conflicto, que mantuvo en vilo a decenas de familias marplatenses, llegó a su fin tras una extensa lucha colectiva encabezada por el Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata y Zona Atlántica (SECZA) y acompañada por el cuerpo de delegados.

Caromar: un cierre abrupto y sin explicaciones

La situación se desató a principios de diciembre, cuando Caromar cerró sus puertas sin previo aviso. Los empleados se encontraron con el establecimiento cerrado, cambios en los candados y sin ningún tipo de comunicación oficial por parte de la empresa. A partir de ese momento, comenzaron a acumularse deudas salariales, aguinaldos impagos y la negativa desde la empresa a abonar las indemnizaciones correspondientes.

La falta de respuestas generó un fuerte impacto económico en los trabajadores y sus familias, que pasaron a quedarse sin ingresos y sin certezas sobre su futuro laboral.

El acampe como medida de fuerza

Frente al silencio de la empresa, los trabajadores, junto al SECZA, resolvieron iniciar un acampe que se extendió por más de 50 días frente al establecimiento. La medida se transformó en el eje visible del conflicto y en un símbolo de resistencia ante el incumplimiento patronal.

Durante ese período, se realizaron asambleas, manifestaciones y diversas acciones gremiales que buscaron visibilizar la situación y presionar a la empresa para que cumpliera con sus obligaciones legales. El acompañamiento sindical fue clave para sostener la medida en el tiempo y evitar que el conflicto quedara en el olvido.

Audiencias y negociaciones en el Ministerio de Trabajo

En paralelo al acampe, el conflicto llegó al Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, donde se llevaron adelante múltiples audiencias. En varias oportunidades hubo intentos de acercamiento, aunque la empresa mantuvo una postura inflexible y reiteró su negativa a pagar los haberes adeudados.

La causa se fue complejizando con el correr de los días, especialmente al conocerse que los dueños de Caromar habían renunciado al directorio meses antes, lo que profundizó la incertidumbre jurídica y financiera. A pesar de este escenario, las gestiones sindicales continuaron hasta lograr destrabar la situación.

El acuerdo y el cobro de las indemnizaciones

Finalmente, tras más de 50 días de conflicto, se alcanzó un acuerdo que permitió que los trabajadores cobraran las indemnizaciones, los salarios adeudados y el aguinaldo. La resolución puso fin a uno de los conflictos laborales más prolongados de los últimos meses en la ciudad y significó un alivio para las familias afectadas.

Desde el SECZA, que conduce Guillermo Bianchi, destacaron la importancia de la organización colectiva y la persistencia como herramientas fundamentales para la defensa de los derechos laborales. “La unidad y la lucha son claves para que los trabajadores reciban lo que les corresponde”, señalaron desde el gremio.

Un conflicto que sienta precedentes

El caso Caromar expuso una vez más las consecuencias de los cierres repentinos y la vulnerabilidad de los trabajadores frente a empresas que incumplen la ley. También dejó en evidencia el rol central del acompañamiento sindical y del Estado como mediadores.

Aunque el cierre de la empresa dejó un saldo amargo en términos de pérdida de puestos de trabajo, el acuerdo alcanzado permitió, al menos, que los empleados accedieran a las indemnizaciones correspondientes, cerrando un capítulo de incertidumbre que se extendió durante más de un mes y medio.