Empresarios textiles rechazaron sus dichos sobre los precios y cuestionaron la política económica nacional que les impide ser competitivos.
Tras las duras críticas del presidente de la Cámara Textil de Mar del Plata, Guillermo Fasano, al ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, la industria textil volvió a quedar en el centro del debate. El empresario cuestionó las declaraciones del funcionario sobre el precio de la ropa en Argentina y responsabilizó a las políticas del Gobierno nacional por el deterioro del sector productivo.
Fasano se expresó en diálogo con el diario La Capital, donde calificó los dichos del ministro como una estrategia política para justificar la apertura de importaciones. Según sostuvo, las decisiones económicas del Ejecutivo generaron un impacto negativo directo en la industria, con caída de ventas, pérdida de puestos laborales y menor producción.
Existe una profunda crisis del sector textil argentino, que arrastra cierres, suspensiones y un fuerte retroceso en su actividad. Empresarios y especialistas advierten que la combinación entre altos costos internos, apertura comercial y retracción del consumo generó un escenario complejo para la producción nacional.
Guillermo Fasano y sus críticas directas al ministro

Imagen: El retrato de hoy
Fasano fue contundente al responder a Caputo y sostuvo que sus declaraciones reflejan un desconocimiento sobre el funcionamiento de la industria. “Está haciendo marketing político con esas declaraciones. La ropa es cara en Argentina, no tenemos dudas, pero él es parte de las causas”, afirmó.
El dirigente explicó que los precios elevados responden principalmente a la presión impositiva, los costos financieros y los gastos de comercialización. Según remarcó, la apertura indiscriminada de importaciones agravó el panorama, ya que las empresas nacionales continúan enfrentando cargas fiscales elevadas mientras compiten con productos extranjeros con menores costos.
Fasano sostuvo que la política económica generó un ingreso “salvaje” de mercadería importada y un efecto “devastador” para el sector. También acusó al ministro de buscar demonizar la industria textil con un slogan político para justificar su incompetencia.
El titular de la cámara también apuntó contra la trayectoria profesional del funcionario. “Es poco nacionalista. Se dedicó siempre al sector financiero y no entiende nada de producción ni de cómo se forman los precios”, afirmó.
El disparador de la polémica: ¿qué dijo Caputo?

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La polémica se originó después de que el ministro de Economía hablara en una entrevista radial. Al aire, Caputo aseguró que nunca compró ropa en Argentina debido a sus precios elevados, defendió la apertura económica y cuestionó el proteccionismo histórico del sector.
Caputo argumentó que durante años los consumidores argentinos pagaron indumentaria varias veces más cara que en el mercado internacional. Además, planteó que la competencia externa permitiría reducir precios y liberar recursos para otros sectores de la economía.
En la misma línea, funcionarios nacionales señalaron que la apertura comercial busca generar mayor competitividad y sostuvieron que la reducción de costos en la ropa permitiría dinamizar el consumo en otras actividades.
Las declaraciones generaron un fuerte rechazo en empresarios textiles y organizaciones industriales, que remarcaron que los altos precios están directamente vinculados a la carga impositiva, los alquileres comerciales y los costos financieros.
El impacto real en la industria textil
El sector atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente. Según registros internos de la Cámara Textil marplatense, durante 2025 se produjeron cerca de 300 despidos en la ciudad y una caída del 50% en las ventas.
A nivel nacional, datos industriales muestran un desplome significativo de la actividad, con fuertes contracciones en la producción y menor utilización de la capacidad instalada. En algunos casos, las fábricas textiles operan por debajo del 30% de su potencial productivo.
Empresarios del rubro advierten que la apertura comercial, combinada con un tipo de cambio que encarece los costos locales y la presión tributaria, dificulta competir con países asiáticos donde los salarios y regulaciones laborales son considerablemente menores.
Especialistas del sector sostienen que la caída del poder adquisitivo también afecta la demanda interna, lo que profundiza el deterioro de las empresas manufactureras.
Competencia externa y cambios en el mercado
La mayor presencia de prendas importadas provocó transformaciones en el mercado local. Algunas marcas nacionales comenzaron a aplicar rebajas de hasta un 40% en sus productos para intentar sostener su participación frente a la competencia extranjera.
El incremento del ingreso de ropa importada alcanzó niveles récord en 2025, impulsado por la reducción de aranceles y la simplificación de los procesos de importación. Esto generó un fuerte reacomodamiento en el sector, con empresas que reducen márgenes de ganancia, ajustan costos y aplican promociones para intentar vender.
Sin embargo, desde la industria advierten que estas estrategias no alcanzan para revertir la tendencia general, ya que la estructura de costos continúa siendo elevada frente a competidores internacionales.
La industria textil pelea por mantenerse en pie

Imagen: La Capital Mar del Plata
Mientras el Gobierno sostiene que la apertura económica generará una reconfiguración productiva, empresarios textiles advierten que el proceso podría provocar una pérdida estructural del entramado industrial.
Actualmente, muchas compañías buscan sobrevivir mediante reducción de producción, suspensiones y utilización de reservas financieras. El objetivo es mantener en pie la actividad hasta que el contexto económico se estabilice o aparezcan nuevas condiciones de competitividad.
La incertidumbre sobre el futuro genera preocupación en empresarios, trabajadores y economistas, que coinciden en que la industria textil enfrenta un momento decisivo.
El sector textil advierte que, sin cambios en las políticas económicas, el costo podría medirse en fábricas cerradas, empleos perdidos y un retroceso industrial difícil de revertir.
