Un informe del Isepci advierte que la pérdida del poder adquisitivo ya afecta al comercio, el empleo y sectores fundamentales de General Pueyrredon.
El Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) sostuvo que el salario mínimo perdió capacidad de compra frente al aumento de las canastas básicas desde fines de 2023 y alertó sobre las consecuencias que este proceso genera en la economía de Mar del Plata, con cierre de comercios, destrucción de empleo registrado y una fuerte retracción del consumo.
El estudio fue elaborado con datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y señala que esta pérdida del poder adquisitivo no solo afecta a las familias de menores ingresos, sino que también comenzó a trasladarse al resto de la economía local mediante una caída del consumo, el cierre de comercios y el deterioro del mercado laboral.
El salario quedó cada vez más lejos del costo de vida
Según el relevamiento, el Salario Mínimo, Vital y Móvil pasó de $146.000 en noviembre de 2023 a $357.800 en abril de 2026, lo que representa un incremento acumulado del 145%. Sin embargo, durante el mismo período la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 259%, al pasar de $185.050 a $665.053, mientras que la Canasta Básica Total registró un incremento del 326%, al crecer desde $345.295 hasta $1.469.767.
A partir de esos datos, el Isepci concluye que una familia tipo sostenida con un solo salario mínimo ya no logra cubrir siquiera el costo de la canasta alimentaria. Mientras que en noviembre de 2023 el SMVyM alcanzaba para cubrir el 79% de la CBA, actualmente solo representa el 53%. La situación también se agravó respecto de la Canasta Básica Total. A fines de 2023, el salario mínimo cubría el 37% de esa canasta, mientras que en abril de 2026 solo alcanza para afrontar el 24% de los gastos indispensables de una familia.
El informe también analiza los hogares con dos salarios mínimos. En ese escenario, si bien a fines de 2023 los ingresos permitían cubrir la canasta alimentaria, actualmente una familia debe destinar el 93% de esos ingresos únicamente a la compra de alimentos, mientras que apenas logra cubrir el 49% de la Canasta Básica Total.
Desde el instituto sostienen que esta evolución explica las crecientes dificultades económicas que atraviesan miles de familias. La pérdida del poder de compra obliga a reducir el consumo de alimentos, modificar hábitos de compra, disminuir la calidad nutricional y recurrir con mayor frecuencia al endeudamiento para afrontar gastos esenciales.
Menos consumo, comercios cerrados y una actividad económica en retroceso

Imagen: Punto Noticias
Para respaldar este diagnóstico, el estudio cita datos de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP), según los cuales, tras la temporada de verano y Semana Santa, más de 200 comercios cerraron sus puertas en la ciudad, esa cifra representa aproximadamente el 8% de los 2.400 locales relevados.
Los cierres se concentran principalmente en corredores comerciales próximos a barrios populares, entre ellos Juan B. Justo, 12 de Octubre, Talcahuano y Alberti, donde la retracción del consumo impacta con mayor intensidad sobre la actividad cotidiana.
El Isepci sostiene que el deterioro de los ingresos, la caída del consumo y el cierre de comercios forman parte de un mismo proceso económico. Cuando las familias reducen sus compras, los comercios venden menos, las empresas disminuyen su actividad y, finalmente, el empleo comienza a resentirse.
A este escenario se suma la crisis que atraviesa uno de los principales motores productivos de Mar del Plata. De acuerdo con el relevamiento, la actividad económica del sector pesquero cayó un 15,2% durante 2025, una tendencia que continúa durante 2026 y genera preocupación por el peso que el puerto tiene en la generación de empleo y en el movimiento económico de la ciudad.
El mercado laboral muestra señales de deterioro

Imagen: El Liberal
Con datos del Informe Sociolaboral del Partido de General Pueyrredon, elaborado por investigadores de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata, el Isepci señala que desde marzo de 2025 las empresas de cinco o más trabajadores iniciaron un proceso continuo de destrucción de empleo registrado. Según ese relevamiento, entre marzo de 2025 y febrero de 2026 se acumularon 17 meses consecutivos con más bajas que incorporaciones de trabajadores registrados.
A esto se suman los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec correspondientes al cuarto trimestre de 2025, que ubican la desocupación en General Pueyrredon en 9,5%, el nivel más alto desde el inicio de la actual gestión nacional.
Además, el informe indica que el 11,8% de las personas ocupadas se encuentra subocupada y busca incrementar sus ingresos mediante changas o trabajos realizados a través de plataformas digitales, alternativas que, en muchos casos, aparecen como una estrategia para compensar la pérdida del poder adquisitivo y la falta de oportunidades laborales formales.
Para el Isepci, en conjunto estas cifras muestran que más de uno de cada cinco marplatenses enfrenta dificultades para cubrir sus necesidades básicas en un contexto de menor actividad económica y reducción de las posibilidades de acceder a un empleo registrado.
El estudio concluye que el deterioro del salario, la caída del consumo, el cierre de comercios y el retroceso del empleo son distintas expresiones de un mismo proceso económico. Según el instituto, mientras el costo de vida continúa creciendo por encima de los ingresos, la economía local permanece atravesada por un escenario de estancamiento e incertidumbre que golpea tanto a las familias como a los principales sectores productivos de Mar del Plata.
