Vecinos de Olavarría y Güemes expresaron su descontento ante el Concejo Deliberante por el nuevo proyecto que busca expandir la actividad nocturna.
El debate por la reforma de la nocturnidad en Mar del Plata reapareció esta semana con la presentación formal de vecinos de los corredores de Olavarría y Güemes, quienes expresaron su rechazo al expediente que impulsa el oficialismo en el Concejo Deliberante.
Semanas atrás, durante el tratamiento en comisión, residentes de distintos sectores de la ciudad habían manifestado su preocupación por el impacto que la iniciativa podría tener sobre la convivencia urbana y el descanso de quienes viven en zonas gastronómicas y comerciales.
La nueva presentación refuerza una postura que se ha consolidado desde el inicio de la discusión legislativa. Los vecinos sostienen que los problemas vinculados a la actividad nocturna ya existen y que cualquier flexibilización normativa podría profundizar estos conflictos.
“No queremos un nuevo Alem”

Imagen: AHORA Mar del Plata
La frase elegida por los residentes de Olavarría y Güemes sintetiza el temor a que esos corredores repitan situaciones que históricamente se registraron en otros sectores de fuerte actividad nocturna de la ciudad, como la mítica calle Leandro N. Alem.
En la nota elevada al Concejo Deliberante, vecinos de calles como Olavarría, Roca, San Lorenzo y Avellaneda señalaron que desde hace años conviven con ruidos molestos, vibraciones y distintas consecuencias derivadas de la concentración de locales gastronómicos y de entretenimiento. Según expresaron, el barrio ya enfrenta dificultades cotidianas vinculadas a la nocturnidad y consideran que cualquier ampliación de actividades podría agravar ese escenario.
Además, remarcaron que su postura coincide con la expresada por los vecinos de Playa Grande, quienes también cuestionaron los cambios impulsados por el oficialismo y advirtieron sobre los antecedentes registrados en áreas de intensa actividad nocturna.
El reclamo de los vecinos y la tozudez del oficialismo
Uno de los ejes centrales de las críticas vecinales es la falta de instancias de consulta más amplias antes de avanzar con modificaciones de este alcance. Durante las primeras discusiones del expediente surgieron planteos para que residentes y comerciantes pudieran participar de manera más directa en la definición de las reglas que afectan a los barrios donde viven y desarrollan sus actividades. La demanda apunta a que las transformaciones vinculadas a la nocturnidad no sean resueltas exclusivamente dentro del ámbito político.
A pesar de las objeciones planteadas en las comisiones y del creciente rechazo vecinal, el oficialismo no modificó su posición. Desde el PRO y sectores alineados con el gobierno municipal sostienen la necesidad de avanzar con una actualización de la normativa vigente, argumentando que se trata de una discusión postergada desde hace años.
Incluso después de las exposiciones de vecinos y de los cuestionamientos surgidos durante el debate, los referentes del espacio remarcaron que consideran necesaria la actualización del marco regulatorio y que el proyecto debe seguir avanzando en el Concejo Deliberante.

Imagen: La Tecla
La calma vecinal… ¿en jaque ante la vida nocturna?
Más allá del contenido específico de la reforma, la discusión parece haberse desplazado hacia el terreno de la convivencia urbana y la participación ciudadana. Mientras el oficialismo insiste en sostener la iniciativa, los vecinos profundizan su organización y amplían los cuestionamientos.
La presentación de Olavarría y Güemes es parte de una resistencia que ya se había manifestado durante las primeras instancias del debate. El expediente avanza acompañado por el interrogante de cuánto peso tendrán las voces de los residentes frente a una decisión política que, por ahora, el oficialismo no muestra intención de revisar.
