Guillermo Montenegro brindó una conferencia de prensa donde dejó en claro los motivos de la vuelta a su cargo como jefe comunal.
Tras su paso por la Cámara de Senadores bonaerense y luego de aprobarse su licencia legislativa, Guillermo Montenegro volvió a asumir como intendente de General Pueyrredon. El mandatario local afirmó que su vuelta está relacionada con la inseguridad y reconoció la complejidad de la situación que atraviesan los barrios. Su regreso está aparejado a la decisión de coordinar de forma personal las acciones operativas junto a las fuerzas provinciales y federales.
¿Qué propone Montenegro en su regreso?
En sus primeras declaraciones tras reasumir el cargo, Montenegro dejó en claro cuál será la prioridad de su gestión en esta etapa. «Hay un problema muy grave con relación a la seguridad y tomé la decisión de ponerme al frente», remarcó el jefe comunal, señalando que la falta de respuestas en las calles requiere una presencia política directa.
El diagnóstico municipal apunta a la proliferación de hechos violentos y al impacto del narcotráfico en la periferia de la ciudad. “Esta impotencia que le genera al vecino que cuando el que comete un delito entra por una puerta y sale por la otra tiene que cambiar”, sostuvo Montenegro, alineando su discurso con la preocupación que expresan a diario los vecinos y los sectores comerciales.
Licencia en el Senado y el regreso a la comuna

Imagen: La Capital de Mar del Plata
La vuelta de Montenegro a la Intendencia se efectivizó luego de que el Senado de la Provincia de Buenos Aires aprobara el pedido de licencia a su banca legislativa, permitiéndole retomar la conducción directa del municipio sin renunciar a su banca.
Desde el entorno del jefe comunal remarcan que la decisión busca agilizar la toma de decisiones y acelerar la llegada de equipamiento e insumos para el Centro de Operaciones y Monitoreo (COM).
Coordinación con la Provincia
El desafío central de la gestión estará puesto en lograr una articulación efectiva con la policía provincial para garantizar una mayor presencia de efectivos en los barrios. “Acá hay un solo enemigo: el delincuente. La obligación que tenemos nosotros es respaldar a la fuerza de seguridad, que el espacio público sea de los vecinos y que el que cometa delito pague las consecuencias”.
La agenda de seguridad se mantendrá así en el centro del debate político local durante los próximos meses. Con el respaldo formal para ejercer la jefatura comunal y una fuerte presión social por resultados concretos, la administración municipal inicia una etapa marcada por el control territorial de los operativos y el seguimiento estricto del mapa del delito en todo General Pueyrredon.
