El Presidente participó de manera remota del Coloquio de IDEA en Mar del Plata y defendió sus reformas económicas.
El presidente Javier Milei participó de manera remota de la jornada inaugural del 62° Coloquio de IDEA, que se desarrolla en el Hotel Sheraton de Mar del Plata bajo el lema “Invirtiendo la historia, 20 años de promesa a potencia”. Durante su intervención, mantuvo un intercambio con empresarios y respondió preguntas del director de La Nación, José del Río.
Uno de los principales ejes de su exposición fue el tiempo que, según planteó, necesita la economía argentina para mostrar los resultados de las reformas impulsadas por su Gobierno. En ese sentido, pidió “tener paciencia” y sostuvo que el crecimiento de un país no puede producirse de manera inmediata.
Milei aseguró que Argentina, si logra mantener determinadas condiciones económicas, podría convertirse en una potencia mundial dentro de 30 o 40 años. Para alcanzar ese objetivo, señaló que será necesario sostener un proceso de trabajo “sistemático, duro, parejo y disciplina”.
El Presidente también reconoció que existen posibilidades de acelerar ese proceso y afirmó que su administración trabaja en ese sentido, aunque advirtió sobre las dificultades que atraviesa el país durante la transición económica. Además, cuestionó a quienes, según su planteo, buscan impedir el avance de las reformas.
La economía, las elecciones y el futuro de las reformas

Durante la charla, Milei también se refirió al escenario político y a las próximas elecciones. Planteó que los argentinos tendrán que optar entre dos modelos que definió como “el de la decadencia” y “el de la prosperidad”, y vinculó el resultado electoral con la posibilidad de profundizar las reformas de su Gobierno.
En ese marco, sostuvo que, si el oficialismo consigue un resultado similar al de las elecciones de octubre, podría contar con una mayor cantidad de legisladores en el Congreso. Según explicó, eso permitiría acelerar el tratamiento de las reformas y modificaría el ritmo de implementación de las medidas económicas.
“Si acompañan las ideas de la libertad, nos vamos a enfrentar a los mejores cuatro años de la historia argentina”, afirmó el mandatario. En contraposición, advirtió que una elección diferente implicaría, según su interpretación, continuar con un modelo que calificó como “de la decadencia”.
Milei también atribuyó parte de las dificultades para reducir la inflación a los conflictos que, según señaló, debió enfrentar su administración. Mencionó los enfrentamientos políticos, proyectos legislativos vinculados al equilibrio fiscal y las protestas en las calles, además de cuestionar a determinados sectores del mercado.
Su postura frente a la Corte Suprema

Otro de los temas abordados durante el intercambio fue la posibilidad de avanzar con una reforma previsional. Milei planteó que, en caso de ser reelecto, esa modificación podría impulsarse si previamente se consigue reducir el riesgo país, acelerar el crecimiento económico y avanzar en el cierre de las diferencias existentes en el mercado laboral.
El Presidente sostuvo que esos cambios permitirían generar los recursos necesarios para modificar el sistema previsional y aseguró que el objetivo sería hacerlo “sin que nadie pierda”. La posibilidad de una reforma de este tipo quedó así vinculada por el mandatario a la evolución de la economía y a la capacidad del Gobierno de avanzar con otras transformaciones estructurales.
Por otra parte, José del Río le consultó por la decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación relacionada con los límites para la venta de tierras a extranjeros. Milei respondió que el Poder Judicial debe actuar de manera independiente y que, dentro de una República, corresponde respetar las decisiones de la Justicia.
“Lo que decide la Corte es lo que decide la Corte”, sostuvo el Presidente, quien remarcó que no considera que el Poder Ejecutivo deba intervenir sobre los fallos judiciales. En ese sentido, defendió la división de poderes y afirmó que sería contradictorio reclamar por el funcionamiento de las instituciones y, al mismo tiempo, cuestionar a la Corte por sus decisiones.
