El oficialismo logró sancionar la norma con el respaldo del PRO, la UCR y aliados provinciales.
La votación final sobre la polémica Ley de Glaciares arrojó 137 votos a favor y 111 en contra, luego de que se alcanzara el quórum con 129 legisladores presentes. El tratamiento se dio con el impulso del oficialismo y el acompañamiento de bloques como el PRO, la UCR y espacios provinciales. La aprobación llegó antes de lo esperado, donde el oficialismo ya tenía asegurados los votos necesarios.
La sesión tuvo además un gesto político con la presencia de Karina Milei en uno de los palcos, lo que fue interpretado como una señal de respaldo del Ejecutivo en el tramo final del debate.
Un debate dominado por la oposición y el silencio de quienes aprobaron la ley
Al inicio se presentaron nueve pedidos de apartamiento del reglamento, promovidos principalmente por Unión por la Patria y la izquierda, que buscaban introducir otros temas en la agenda o forzar interpelaciones. Sin embargo, todos fueron rechazados por el oficialismo con el respaldo de sus aliados, que lograron imponer su mayoría desde el comienzo.
Uno de los planteos incluyó el pedido de interpelación al vocero presidencial Manuel Adorni, mientras que otro apuntó a tratar proyectos vinculados al caso $Libra. Ninguno prosperó. Esa primera etapa dejó en evidencia que la oposición no contaba con los números necesarios para alterar el curso de la sesión.
El debate estuvo protagonizado principalmente por legisladores opositores, que cuestionaron con dureza la reforma. Desde distintos bloques advirtieron sobre posibles retrocesos en materia ambiental y denunciaron intereses vinculados a la actividad minera.
En contraste, quienes finalmente garantizaron la aprobación optaron por no hacer uso de la palabra. Incluso diputados oficialistas que estaban anotados como oradores desistieron de sus intervenciones al confirmarse que los votos estaban asegurados. “Están los votos, que se queden con los discursos”, resumió un legislador libertario durante el debate.
¿Qué cambia con la reforma de la Ley de Glaciares?

Imagen: TN
Uno de los puntos centrales es la redefinición del alcance, ya que a partir de la aprobación sólo estarán protegidos aquellos glaciares y ambientes periglaciales que cumplan funciones hídricas específicas, determinadas por cada provincia.
Además, el rol del IANIGLA queda reducido a una función registral, perdiendo su centralidad científica en la identificación y protección de estos ecosistemas. A su vez, se habilita a las provincias a aplicar criterios propios, lo que genera un esquema más fragmentado.
Otro cambio clave es el paso de un sistema de prohibiciones generales a uno basado en evaluaciones de impacto ambiental caso por caso. Esto implica que actividades en zonas protegidas podrían autorizarse según la decisión de autoridades provinciales.
La reforma también transforma el enfoque preventivo original en uno condicional, donde la protección puede revisarse si se determina que un glaciar no cumple determinadas funciones.
El otro lado: ¿por qué se busca proteger a los glaciares?

Imagen: Greenpeace
Desde Greenpeace, advierten que los glaciares son reservas estratégicas de agua dulce y cumplen un rol fundamental en la regulación climática. Funcionan como acumuladores de precipitaciones que liberan agua de manera gradual, sosteniendo ecosistemas y comunidades.
También destacan su importancia en la estabilidad del clima global, ya que reflejan la radiación solar y ayudan a moderar la temperatura del planeta. Su deterioro, señalan, podría agravar fenómenos extremos como sequías, inundaciones y olas de calor.
En ese sentido, consideran que la ley original representaba un estándar de protección ambiental de avanzada y alertan que su modificación podría implicar un retroceso, con impacto en el acceso al agua, la producción y el equilibrio ambiental.
