Estudios científicos vinculan la falta de vínculos sociales con más enfermedades, deterioro cognitivo y menor longevidad.
La sensación de soledad afecta principalmente el estado de ánimo, pero también puede tener consecuencias sobre la salud física y la esperanza de vida. Diversos estudios científicos y especialistas en neurociencias, psiquiatría y gerontología advirtieron que el aislamiento social incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo, depresión y muerte prematura.
Las investigaciones muestran que el problema puede afectar a adultos de todas las edades. Aunque una persona esté rodeada de gente, la percepción de no contar con vínculos afectivos significativos también puede generar efectos negativos sobre el organismo.
¿El aislamiento impacta en el organismo?
Uno de los estudios más importantes sobre el tema fue realizado por la Universidad de Glasgow y publicado en la revista BMC Medicine. La investigación analizó durante más de 12 años a casi 460.000 personas de entre 40 y 70 años registradas en el Biobanco del Reino Unido.
Los resultados mostraron que quienes no reciben visitas de familiares o amigos al menos una vez por mes presentan un 39% más de riesgo de muerte prematura. Además, el trabajo evaluó distintos aspectos de la vida social, como la frecuencia de los encuentros, la participación en actividades comunitarias y la percepción personal de soledad. Los investigadores concluyeron que el aislamiento social objetivo representa uno de los factores que más influyen en el aumento del riesgo de mortalidad.
A estos datos se suman las conclusiones de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, que indicó que tres de cada diez adultos experimentan sentimientos de soledad al menos una vez por semana y advirtió que sus efectos pueden ser comparables con factores de riesgo como la obesidad o el tabaquismo.
¿Cómo afecta al cerebro y al corazón?

Imagen: Orientación Psicológica
Especialistas consultados por Infobae explicaron que la soledad desencadena una serie de procesos biológicos que alteran el funcionamiento normal del organismo. La neuropsicóloga y doctora en Neurociencias Teresa Torralva sostuvo que los seres humanos son sociales por naturaleza y que mantener relaciones cercanas protege tanto el cuerpo como el cerebro.
Según explicó, el aislamiento favorece el aumento de la presión arterial, incrementa los niveles de cortisol y potencia los procesos inflamatorios del organismo, mecanismos que se relacionan con enfermedades cardiovasculares y un mayor riesgo de mortalidad.
Por su parte, el gerontólogo Juan Manuel Viudes señaló que la soledad produce una reacción en cadena que comienza con la tristeza y el estrés, continúa con alteraciones hormonales y termina provocando inflamación sistémica. Esa inflamación también afecta al cerebro, acelera su envejecimiento y disminuye la velocidad de procesamiento mental. Los especialistas coincidieron en que el aislamiento sostenido también incrementa la posibilidad de desarrollar ansiedad, depresión y otras enfermedades crónicas.
Los vínculos sociales como protección

Imagen: El Sol Web
Los expertos destacaron que mantener una vida social activa representa uno de los principales factores protectores para la salud. Las investigaciones muestran que las personas con mayores niveles de interacción social presentan menos cuadros depresivos, mejor funcionamiento del sistema inmunológico y menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Además, conversar, compartir actividades, resolver problemas junto a otras personas y participar de espacios comunitarios estimula distintas funciones cognitivas, fortalece la memoria y favorece el bienestar emocional.
Los especialistas también remarcaron la importancia de construir relaciones saludables basadas en la confianza, el respeto y la comunicación, ya que la calidad de los vínculos resulta igual de importante. Planificar encuentros con familiares y amigos, participar en actividades recreativas, culturales o deportivas y fortalecer las redes de apoyo ayudan a reducir la sensación de aislamiento y mejorar la calidad de vida.
