Julián Álvarez, en el centro de un conflicto que no para de crecer con el Atlético de Madrid.

La relación entre el delantero argentino y el club madrileño está en su peor momento. El Barcelona insiste, el Atlético se planta y los hinchas ya hicieron sentir su bronca.

El conflicto que tiene como protagonista a Julián Álvarez volvió a sumar un capítulo este miércoles tras el escándalo del domingo. El delantero no participó del entrenamiento del Atlético de Madrid debido a una indisposición, según informó oficialmente el club, aunque su ausencia se produjo apenas tres días después de los silbidos de los hinchas y en medio de la incertidumbre por su futuro.

La situación se da cuando quedan pocos días para el cierre del mercado de pases en España, previsto para el 1 de septiembre, y con el Barcelona todavía interesado en contratar al cordobés. El club catalán ya presentó una oferta que supera los 100 millones de euros, pero el Atlético se mantiene firme en su negativa.

La postura del conjunto madrileño fue explicitada durante el Mundial por su CEO, Miguel Ángel Gil Marín, quien aseguró que no aceptaría una propuesta de 100, 150 ni 200 millones de euros. Además, el futbolista tiene contrato hasta 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones. 

La noche de los silbidos

El último partido de Julián con el Atlético fue el domingo pasado, en el empate 2-2 ante Villarreal por la segunda fecha de LaLiga. Cuando su rostro apareció en la pantalla gigante del Metropolitano junto a la camiseta número 19, el estadio explotó en silbidos. El delantero, que estaba sentado en el banco de suplentes, fue captado con la mirada hacia el piso y un gesto serio, visiblemente afectado por la situación.

Julián ingresó en el segundo tiempo, a los 66 minutos y volvió a recibir abucheos cada vez que intervenía. El Atlético había comenzado ganando con un golazo de Marc Pubill, pero Villarreal dio vuelta el partido con dos penales. Sobre el final, Giuliano Simeone marcó el 2-2 definitivo. Al finalizar, mientras sus compañeros se acercaron a saludar a los hinchas, Julián se fue solo hacia el vestuario.

Imagen: El Mundo

Diego Simeone aclaró después que no se trató de una decisión del jugador. “El club decidió que él no se acerque a saludar con sus compañeros”, explicó el entrenador, quien reconoció que la determinación buscó evitar una situación todavía más complicada. 

Barcelona no se baja y Flick respaldó la postura

Mientras la relación con los hinchas parece cada vez más deteriorada, Barcelona mantiene a Julián como su gran objetivo para el ataque. Joan Laporta volvió a hablar este miércoles y dejó clara la intención del club catalán: “Nos gustaría que nuestra oferta fuera aceptada”. El presidente azulgrana aseguró que las conversaciones se llevan adelante con respeto, aunque el Atlético no quiere volver a ser un club “de paso” para aquellos jugadores que desean asentarse en el Barcelona. 

Hansi Flick también fue consultado por la situación. El entrenador alemán evitó hablar directamente del delantero, pero respaldó la postura expresada por Laporta y confirmó que está de acuerdo con el presidente y con el director deportivo Deco. “Creo que el presidente ayer lo dejó claro. Deco y yo estamos de acuerdo en lo que dijo”, respondió Flick. Después intentó cerrar el tema: “Yo no quiero hablar de Julián, quiero hablar de la situación del club”. 

El origen del conflicto durante el Mundial

La historia que hoy enfrenta a Julián con el Atlético comenzó a tomar forma mientras el delantero todavía defendía a la Selección Argentina en el Mundial 2026. El cordobés habló públicamente sobre su futuro y dejó una frase que cayó muy mal en Madrid: “Lo mejor para todos es una transferencia. Quiero cumplir mi sueño”. Su deseo era jugar en Barcelona.

La declaración provocó una fuerte reacción del Atlético. El club entendió que el jugador había sido mal asesorado y que hacer público su deseo durante el Mundial podía favorecer al Barcelona en una eventual negociación.

De hecho, durante todo el mundial el Atlético realizó posteos y comunicados en sus redes en sus redes de forma irónica sobre la situación del ex River, y no sólo incluyó al Barcelona, sino también al Real Madrid. Incluso, el “Colchonero” realizó posteos en X felicitando a sus jugadores argentinos, Nahuel Molina y Thiago Almada (a pesar de que días después ambos saldrían del club), ignorando la presencia de Álvarez. 

Imagen: Atlético de Madrid

“Queremos seguir contando con él”, afirmó el dirigente Gil Marín, antes de remarcar que la respuesta del Atlético a una eventual oferta del Barcelona sería “infinita”. 

Desde entonces, la novela no hizo más que crecer con denuncias del Atlético contra Barcelona ante FIFA y la RFEF por presuntos contactos durante la temporada, una oferta que no convenció a los madrileños, el deseo del jugador de cambiar de club y ahora una relación cada vez más tensa con los hinchas.

A seis días del cierre del mercado, Julián sigue siendo jugador del Atlético, y aunque existen sondeos de Arsenal y PSG, desde el entorno del jugador eligen al Barcelona como prioridad, pero el Atlético Madrid se plantó y si si se vende, no será al club catalán.