La facturación real cayó un 41,5% desde 2023 y las ventas de libros retrocedieron un 25%. En Mar del Plata, apelan a promociones y actividades culturales para sostenerse.
El informe de FALPA expone el impacto de la crisis sobre los ingresos de los comercios, la facturación real, es decir, descontada la inflación, cayó un 41,5% entre 2023 y 2026, mientras que los gastos operativos aumentaron un 31,1% durante ese período.
En términos concretos, por cada $100 que una librería facturaba en 2023, actualmente obtiene apenas $58,50 a valores reales. La reducción de los ingresos se combina con mayores gastos para mantener abiertos los locales y garantizar el funcionamiento cotidiano.
Entre los principales costos que deben afrontar los comerciantes se encuentran los alquileres, los servicios de electricidad, gas y agua, y los salarios de los empleados. A esto se suma la dificultad para acceder a financiamiento.
Desde la federación advirtieron que la situación compromete la continuidad de numerosos establecimientos independientes, que deben hacer frente a sus obligaciones con una facturación cada vez menor.
¿Qué sostiene las ventas de libros en Mar del Plata?
Sebastián, uno de los libreros consultados por Canal 8, describió el escenario que atraviesa la actividad y explicó que las ventas dependen cada vez más de fechas como el Día del Padre, el Día del Niño y el Día de la Madre.
“Está complicado. Los últimos meses hubo una baja en este sector particularmente”, señaló. Según relató, durante esas jornadas los clientes suelen aprovechar las promociones y comprar varios ejemplares, mientras que el resto del mes presenta un movimiento considerablemente menor. “En el día a día generalmente está más difícil”, sostuvo.
Ante la caída del consumo, los comerciantes también buscan alternativas para atraer público, la organización de actividades culturales, encuentros y propuestas vinculadas con la lectura aparece como una estrategia para generar movimiento en los locales y recuperar el vínculo con los lectores. “Nos obliga a reinventarnos, a buscar hacer actividades, a hacer que la gente venga y consuma”, explicó Sebastián.
¿Qué medidas reclaman las librerías para sostener la actividad?

Imagen: Capital 24
Frente a este escenario, la federación solicitó la declaración de la emergencia librera y reclamó medidas de alivio fiscal a nivel nacional, provincial y municipal para reducir la presión económica sobre los comercios. Entre los principales pedidos se encuentra la devolución del crédito fiscal del IVA y la implementación de líneas de financiamiento con tasas blandas y meses de gracia, destinadas a que las librerías puedan afrontar deudas, reorganizar sus cuentas y recuperar capital de trabajo.
La entidad también propuso la creación de una tarifa federal reducida para el envío de paquetes, con el objetivo de facilitar la circulación de libros de editoriales provinciales y mejorar las condiciones de competencia frente a las grandes plataformas de comercio electrónico.
Desde FALPA prevén emitir una circular para solicitar mejores condiciones comerciales y plazos de pago más extensos, de manera que los comercios puedan administrar sus compromisos financieros con mayor flexibilidad. La intención es que los establecimientos más afectados cuenten con un margen para sostener sus puertas abiertas y continuar con la actividad.
Una fundación respaldó el pedido de emergencia

Imagen: The Praxis Journal
El reclamo también recibió el respaldo de la Fundación El Libro, que manifestó su preocupación por la situación de las librerías independientes y expresó su apoyo a la declaración de emergencia del sector. Desde la institución destacaron que la presencia de estos comercios en pueblos y ciudades es fundamental para garantizar el acceso a la lectura, fortalecer el desarrollo cultural y promover la formación ciudadana.
Además, remarcaron que las librerías permiten la circulación de una amplia variedad de publicaciones, dan visibilidad a editoriales pequeñas y medianas y ofrecen el acompañamiento de los libreros a la hora de elegir una obra.
La entidad advirtió que el cierre de estos espacios, además de afectar a los comerciantes y sus trabajadores, también perjudica al conjunto del ecosistema editorial y profundiza las desigualdades en el acceso a los libros.
