Caputo y la polémica por el cambio del índice de inflación.

El ministro de Economía habló del revuelo en torno al cambio de metodología tras la renuncia de Marco Lavagna a la dirección del INDEC.

El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a poner el foco esta semana en la controversia que sacude a los datos oficiales de inflación del país. En una entrevista televisiva, sostuvo que él y el presidente Javier Milei no estaban de acuerdo con aplicar ahora una nueva metodología para medir el Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que generó tensiones internas y la renuncia del director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). 

Caputo sostuvo que el debate central no era técnico, sino sobre el momento apropiado para implementar el nuevo índice. Además, reforzó su defensa de dejar la metodología vigente hasta completar el proceso de reducción de la inflación.

Los argumentos detrás de la postergación

Según explicó Caputo, el IPC actual se basa en una Encuesta Permanente de Hogares (EPH) de 2004, cuyos patrones de consumo quedaron desactualizados tras eventos como la pandemia y transformaciones recientes en la economía. Para él, esa base no representa los hábitos de la población actual y requeriría una nueva encuesta antes de modificar la fórmula del índice. 

El ministro afirmó que lo lógico sería primero completar el proceso de desinflación y luego, con una encuesta más representativa, actualizar el cálculo del IPC. De ese relevamiento surgiría una base más sólida para las ponderaciones y la estructura del índice, aunque no dio un calendario preciso para ese trabajo. 

¿Qué hubiera implicado la nueva fórmula?

Imagen: Primera Edición

La actualización metodológica prevista para el IPC no era menor: el Indec había diseñado un esquema que incorporaba una nueva canasta de consumo basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2017-2018, en reemplazo de una que databa de 2004 que era la que se usaba hasta el momento.

Ese cambio iba a reconfigurar las ponderaciones de los principales rubros, como servicios públicos de agua y electricidad, transporte y alimentos.

Además, según proyecciones privadas, esa reformulación podía influir en el comportamiento del IPC para enero de 2026, con estimaciones que rondaban alrededor de un 2,3 % de aumento mensual bajo la nueva canasta. 

Si bien la intención del INDEC era actualizar la medición para reflejar con mayor fidelidad los patrones de consumo actuales, el Gobierno decidió dejar para más adelante su aplicación.

Expectativas sobre el dato de inflación de enero

Caputo también se animó a dar su perspectiva sobre el dato de inflación de enero, estimando que podría repetirse un nivel similar al de diciembre de 2025. Si bien no proporcionó cifras específicas, su comentario sugiere una continuidad de la tendencia de desaceleración que vienen siguiendo los precios en los últimos meses. 

Críticas y tensiones dentro del INDEC

Imagen: Ámbito

La suspensión del nuevo índice y la renuncia de Marco Lavagna, director del INDEC, alimentaron críticas de distintos sectores técnicos y económicos, que cuestionan la postergación en momentos donde los datos oficiales tienen gran impacto en contratos, ajustes salariales y decisiones financieras. 

Caputo defendió el reemplazo técnico propuesto (Pedro Lines) y comentó que su designación fue respaldada internamente por directores del organismo, con el objetivo de preservar un perfil técnico en el liderazgo estadístico. 

Inflación: un debate que sigue abierto

La discusión sobre cómo y cuándo medir la inflación en Argentina se inserta en un amplio debate sobre transparencia estadística, credibilidad de las cifras oficiales y la gestión de la economía en un momento clave de estabilización de precios. Las declaraciones de Caputo buscan poner paños fríos, pero también abren interrogantes sobre el futuro del IPC y la confianza en sus resultados oficiales.