La empresa del Grupo Arcor paralizará su histórica planta por la falta de caballa y la acumulación de stock importado.
La histórica planta de La Campagnola en Mar del Plata frenará su producción y suspenderá temporalmente a cerca de 60 trabajadores a partir de la semana próxima.
¿Cuáles son los motivos del freno?
Uno de los principales factores que explican la decisión es el fuerte retroceso de la zafra local de caballa, de acuerdo con los datos difundidos, los desembarques de esta especie registraron una caída cercana al 90% respecto del año anterior, lo que redujo la disponibilidad de materia prima para mantener las líneas de elaboración.
La falta de pescado impacta directamente sobre la actividad de la fábrica. Sin suficiente materia prima para procesar, la continuidad de las operaciones se vuelve más difícil y obliga a reorganizar el funcionamiento de la planta.
A esta situación se suma la acumulación de un importante stock de conservas elaboradas con atún importado. La empresa había sostenido parte de su producción con lomos de atún provenientes de Ecuador, pero la caída de las ventas dejó una cantidad de mercadería sin comercializar.
De esta manera, La Campagnola tiene menos disponibilidad de pescado local para procesar y, a la vez, cuenta con productos terminados que todavía no pudo colocar en el mercado. La combinación de ambos factores redujo la necesidad de mantener activa la producción.
Suspensiones y negociaciones con el SOIP

Imagen: La Nación
La paralización alcanzará a aproximadamente 60 operarios comprendidos en el convenio colectivo de trabajo. Según lo informado, los trabajadores dejarán de prestar tareas desde la semana entrante, mientras la empresa y el sindicato terminan de establecer las condiciones de la suspensión.
El acuerdo se encuadra en el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, una herramienta que permite establecer suspensiones por falta o disminución de trabajo mediante un acuerdo con la representación sindical y los procedimientos de homologación correspondientes. Bajo este mecanismo, pueden pactarse asignaciones no remunerativas durante el período de inactividad.
En este caso, las partes deben definir los porcentajes y las condiciones económicas que recibirán los empleados mientras permanezca detenida la actividad. La negociación resulta clave para determinar cómo impactará la medida sobre los ingresos de las familias afectadas.
Los representantes sindicales estiman que la suspensión podría prolongarse entre uno y dos meses, aunque su duración dependerá, en buena medida, de cómo evolucione la situación productiva y comercial de la empresa.
Otro de los inconvenientes es que la planta no cuenta con la infraestructura necesaria para trasladar su actividad a otras líneas de procesamiento, como la elaboración de anchoa bonaerense o de Rawson. Esa limitación reduce las posibilidades de sostener los puestos de trabajo mediante la producción de otras especies mientras persista la falta de caballa.
Por eso, las próximas reuniones entre la empresa y el SOIP serán determinantes para formalizar las condiciones del acuerdo y establecer los mecanismos para una eventual reanudación de las tareas. La posibilidad de adelantar el regreso dependerá de que se normalice el abastecimiento y mejoren las condiciones que motivaron el freno.
El antecedente de 2019 y la crisis de la industria pesquera

Imagen: Letra Chica
En aquella oportunidad, según recordaron los representantes sindicales Maggio y Dorado, los trabajadores atravesaron ocho meses sin actividad. Los delegados vincularon aquel episodio con la falta de ventas y manifestaron su inquietud ante la posibilidad de que el escenario actual se prolongue.
Los representantes gremiales también señalaron que la pérdida de poder adquisitivo y la recesión afectan el consumo. Cuando las familias reducen sus compras, las empresas encuentran mayores dificultades para vender su producción, acumulan mercadería y pueden optar por reducir temporalmente el ritmo de elaboración.
El problema, además, excede a La Campagnola ya que la caída de los desembarques de determinadas especies y las dificultades para sostener la actividad industrial forman parte de un escenario más amplio que afecta al puerto de Mar del Plata.
