El mal tiempo y la crisis del consumo condicionaron la actividad turística durante el feriado de octubre, pese a la llegada de visitantes.
El fin de semana largo por el Día del Respeto a la Diversidad Cultural volvió a dejar resultados moderados para el turismo en Mar del Plata. La ocupación hotelera rondó entre el 45% y el 50%, de acuerdo con relevamientos de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica (AEHG), en un contexto marcado por la caída del consumo, las dificultades económicas y las condiciones climáticas desfavorables.
La ocupación rondó el 50% y el clima jugó en contra
Según el relevamiento de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica, la ocupación se consolidó en torno al 50% durante el fin de semana largo. El presidente de la entidad, Hernán Szkrohar, sostuvo que el sector trabajó más que durante un fin de semana habitual, aunque reconoció que los resultados no alcanzaron las expectativas.
“El fin de semana se trabajó más que cualquier fin de semana común, pero evidentemente el tiempo nos jugó una mala pasada y en función de la expectativa fue por debajo”, analizó el dirigente en declaraciones a Qué digital.
Las condiciones meteorológicas fueron uno de los principales factores que limitaron el movimiento turístico. El sábado, la temperatura máxima llegó apenas a los 11 grados, con viento costero y lloviznas intermitentes. El panorama se mantuvo desfavorable durante el domingo y afectó especialmente a quienes suelen decidir sus escapadas a último momento.
El impacto se sintió tanto en la hotelería como en la gastronomía, dos actividades que vienen registrando dificultades para recuperar sus niveles de consumo. Desde el sector inmobiliario también señalaron que las reservas fueron limitadas, aunque el feriado permitió que algunos propietarios se acercaran a las inmobiliarias para definir valores y ofrecer sus unidades en alquiler.
La crisis profundiza la preocupación por el verano 2027

Imagen: La Capital de Mar del Plata
Una comparación con 2023 permite dimensionar la diferencia, para el mismo feriado, aunque entonces contó con un día más, las reservas alcanzaban aproximadamente el 90%, frente al 50% registrado en esta oportunidad.
Después de un verano que dejó algunos de los peores indicadores turísticos de las últimas dos décadas, los empresarios advierten que la recuperación de la actividad todavía no llega. Semanas atrás, representantes locales expusieron sus preocupaciones en la Cámara de Diputados de la Nación y alertaron sobre las perspectivas para la próxima temporada.
La principal dificultad está vinculada con un consumo que no logra repuntar y que mantiene a hoteles, establecimientos gastronómicos y balnearios al límite de su rentabilidad. La situación genera incertidumbre sobre la cantidad de visitantes que podrían llegar durante el verano y el nivel de gasto que realizarán en la ciudad.
En la misma línea, la subsecretaria de Turismo bonaerense, Soledad Martínez, describió un escenario preocupante para el sector. La funcionaria habló de las peores vacaciones de invierno desde la pandemia y de tres temporadas de verano consecutivas con resultados negativos.
Mar del Plata, entre los destinos más elegidos del país

Imagen: la Capital de Mar del Plata
De acuerdo con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el feriado movilizó a 1.490.400 turistas en todo el país, que generaron un impacto económico directo de $313.610 millones.
La cantidad de viajeros aumentó un 3,5% en comparación con el mismo período del año pasado. Sin embargo, el movimiento económico total registró una caída real del 2,2%, una diferencia que se explicó principalmente por la reducción de las estadías y un consumo más selectivo.
Según el informe de CAME, la permanencia promedio pasó de dos días a 1,8 jornadas, lo que representó una baja interanual del 10%. En tanto, el gasto promedio diario por turista alcanzó los $116.900, con un incremento real del 5%, una vez descontada la inflación interanual del 22,1%.
Los datos reflejan una tendencia hacia las escapadas breves, los viajes de cercanía y las decisiones de consumo más cuidadosas. Las reservas de último momento permitieron mejorar las expectativas iniciales en algunos destinos, aunque no alcanzaron para revertir el resultado económico general.
