Peñarol goleó a Quilmes en la vuelta del clásico marplatense.

El Milrayitas se impuso 95-64 en un Polideportivo Islas Malvinas colmado y celebró el regreso del duelo más esperado de la ciudad tras dos años.

Peñarol y Quilmes se reencontraron en el Polideportivo Islas Malvinas y, aunque el partido fue amistoso, el marco estuvo a la altura de la historia con más de 4.500 personas acompañaron el regreso del duelo que no se disputaba desde 2024.

Peñarol se impuso por 95 a 64, se quedó con la Copa Ciudad de Mar del Plata y dejó una diferencia que empezó a construirse desde los primeros minutos.

El encuentro también significó el estreno en un clásico para varios protagonistas de ambos planteles y la primera gran prueba para Leandro Ramella y Sebastián Saborido al frente de sus nuevos equipos. En el caso de Peñarol, además, aparecieron nuevamente con protagonismo Sebastián Vega y Franco Giorgetti, dos nombres de peso que regresaron al club.

Peñarol rompió el partido en los primeros minutos

Quilmes comenzó arriba 3-0, pero la ventaja duró poco. Peñarol ajustó rápidamente su defensa, empezó a recuperar y correr la cancha y respondió con un parcial de 17-0 que cambió por completo la dinámica.

Sebastián Vega y Franco Giorgetti encabezaron ese primer golpe, mientras Ramella comenzó a repartir minutos y encontró respuestas también desde el banco, donde todavía guardaba figuras como Al Thornton. El Milrayitas cerró el primer cuarto 29-16 arriba y ya mostraba una diferencia de ritmo difícil de disimular.

En el segundo periodo, Peñarol encontró espacios, movió la pelota con velocidad y castigó desde el perímetro. En los primeros 20 minutos convirtió 14 triples, una cifra que explica buena parte de la distancia que consiguió construir. Al descanso, el tablero marcaba 58-29.

La figura ofensiva fue Vega, autor de 18 puntos, acompañado por Giorgetti, que sumó 14. Andrés Jaime aportó 13, Nicolás Chiaraviglio 11 y Luciano Guerra 10, en una noche en la que el conjunto de Ramella tuvo múltiples vías de anotación.

Imagen: Lo que pasa.net

Del otro lado, Quilmes intentó encontrar respuestas con Manuel Alonso, máximo anotador del equipo con 13, y Bryce Beamer, que terminó con 12.

Quilmes nunca pudo volver al partido

El segundo tiempo tuvo otro ritmo. Con la diferencia prácticamente definida, ambos entrenadores aprovecharon para darle rodaje a sus planteles y comenzar a observar combinaciones de cara a la temporada.

El Milrayitas llegó al último cuarto 74-46 arriba y mantuvo el control hasta el cierre. Por eso, Ramella continuó rotando y les dio minutos a jugadores jóvenes como Martín Chapero y el chileno Pedro Stuardo. Peñarol conservó una diferencia superior a los 30 puntos y terminó cerrando el clásico con un contundente 95-64.

La vuelta al clásico dejó mucho más que un resultado

Más allá de la diferencia final, el partido sirvió como primera fotografía la vuelta al encuentro más mítico del básquet local, con dos equipos que atraviesan momentos diferentes de su preparación.

Imagen: Qué digital

Peñarol llegará al debut de la Liga Nacional con una prueba más por delante: desde el domingo realizará una gira por Brasil para disputar tres amistosos. Su estreno oficial será el 30 de septiembre, como local frente a Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia, último campeón del certamen.

Quilmes, en cambio, tendrá más tiempo para terminar de ensamblar el equipo que conducirá Saborido y preparar su participación en la Liga Argentina, cuyo inicio está previsto para octubre. La derrota fue amplia, pero el contexto también obliga a leer el resultado desde la diferencia de categoría y de rodaje entre ambos planteles.

Anoche, el clásico volvió a tener dueño. Peñarol se quedó con una victoria contundente y, después de dos años de espera, el básquet marplatense recuperó uno de sus partidos más importantes.