Comercios en retirada: la inseguridad y la crisis cambian la noche marplatense.

Locales de distintos puntos de la ciudad se ven obligados a reducir sus horarios de apertura para preservarse ante la falta de respuestas del Ejecutivo local.

La postal nocturna de los principales centros comerciales de Mar del Plata cambió drásticamente en los últimos meses. Donde antes había persianas levantadas hasta entrada la noche, hoy predominan calles semivacías y locales que cierran cada vez más temprano. Comerciantes, empleados y entidades empresarias coinciden en que la inseguridad, caída del consumo y aumento de costos está modificando la dinámica comercial de la ciudad.

Muchos negocios del microcentro, Güemes, Constitución, Juan B. Justo y otros corredores comerciales comenzaron a reducir horarios como una “medida de cuidado” frente al incremento de robos y hechos violentos.  

El miedo como factor económico

El secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio, Guillermo Bianchi, explicó que el cierre anticipado responde a una suma de factores: menos ventas, tarifas más altas y una creciente sensación de vulnerabilidad durante la noche. “Cuando cae la tarde y empieza la noche ya se ven los comercios cerrados”.  

Imagen: Noticias MDQ

La situación también impacta sobre los trabajadores, que deben regresar a sus hogares en horarios donde la circulación disminuye y aumenta la percepción de inseguridad. Desde el gremio reconocen que existen conversaciones con la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) para coordinar horarios de apertura y cierre en distintos centros comerciales a cielo abierto, buscando evitar que queden zonas aisladas o con escasa presencia de personas.  

En paralelo, los comerciantes comenzaron a reforzar medidas de protección que incluyen más rejas, cámaras, alarmas y botones antipánico. Sin embargo, muchos aseguran que las inversiones en seguridad privada no alcanzan para compensar la falta de prevención estatal.

El centro comercial bajo asedio

El clima de preocupación quedó reflejado también en un informe publicado por El Retrato de Hoy, donde comerciantes describieron al microcentro como un espacio “bajo asedio”. Allí remarcaron que numerosos negocios optaron por recortar horarios para evitar exponerse durante la noche y denunciaron la ausencia de controles y patrullajes suficientes.

En esa cobertura, referentes del sector señalaron que la situación ya no se limita a hechos aislados. Hablan de robos reiterados, vandalismo y episodios violentos. Algunos comerciantes incluso admitieron que evalúan cerrar definitivamente o trasladarse a otras zonas con mayor movimiento y seguridad.

Imagen: Canal 8

Crisis económica y persianas bajas

El contexto económico profundiza el problema, ya que la caída del consumo minorista y el incremento de costos operativos reducen la rentabilidad de los negocios. En ese escenario, muchos comerciantes consideran inviable sostener horarios extendidos cuando las ventas nocturnas ya no compensan gastos de personal, energía y seguridad.

“La delincuencia está desbordada”, afirmó Bianchi. La frase resume un sentimiento que atraviesa a buena parte del sector comercial marplatense, especialmente en una ciudad donde el movimiento turístico suele extender la actividad más allá del horario laboral tradicional.

En las últimas semanas, además, distintos comerciantes del centro comenzaron campañas públicas para reclamar mayor presencia policial. Carteles con mensajes como “Vivimos y trabajamos con miedo” aparecieron en vidrieras y locales del microcentro. Mientras tanto, la reducción de horarios, que se consolida como una respuesta defensiva ante la inseguridad, es a su vez una daga más a las ventas en la ciudad.