Más turistas, menos consumo: creció la llegada pero cayeron las ventas en Mar del Plata.

El fin de semana largo trajo más visitantes que en la misma fecha de 2025, pero el consumo no acompañó y las ventas bajaron un 1,6%.

Según datos del Ente Municipal de Turismo y Cultura (Emturyc), este fin de semana largo arribaron 119.890 visitantes, lo que representó un incremento del 38,6% respecto al mismo período del año pasado. El movimiento también se reflejó en la actividad hotelera, con la ocupación que alcanzó el 44,2%, con un promedio diario de 17.655 plazas utilizadas, lo que implicó un aumento interanual del 14,3%. 

Sin embargo, este repunte en la llegada de turistas no logró trasladarse al consumo. De acuerdo con un relevamiento de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP), las ventas descendieron un 1,6% en comparación con el mismo fin de semana largo de 2025, que había tenido un día menos de duración.

La nueva realidad: la gente ya no consume

Aunque hubo mayor circulación de personas en calles y centros comerciales, el gasto fue más moderado. Solo el 34,7% de los comerciantes aseguró haber alcanzado sus expectativas de venta, mientras que una gran parte se mostró parcialmente satisfecha o directamente disconforme con los resultados.

Incluso, un 10% de los encuestados señaló que percibió más gente pero menos ventas, lo que refuerza la idea de un turismo más moderado. Más allá de que un porcentaje de la población accede a viajar un fin de semana largo, la realidad es que lo hace con lo justo, con el dinero que le permite pagar la estadía y gastos básicos.

Fin de semana largo: a la ciudad llegó un turismo selectivo 

Imagen: La Capital de Mar del Plata

Los niveles más altos de ocupación se registraron en hoteles boutique (84,3%), de cuatro estrellas (73,6%) y cinco estrellas (61,3%), lo que sugiere la presencia de un turismo con mayor poder adquisitivo.

Sin embargo, este tipo de turismo no logró impulsar al conjunto del comercio. En paralelo, se mantuvo un turismo más familiar y de adultos mayores, caracterizado por un gasto más cuidado y orientado a actividades gratuitas o de bajo costo.

Las playas, especialmente en el último día con temperaturas superiores a los 27 grados, mostraron escenas típicas de verano con caminatas, descanso y actividades recreativas, pero sin un fuerte impacto en el consumo comercial.El impacto del contexto económico 

La pérdida de poder adquisitivo y la necesidad de ajustar gastos se reflejan directamente en el comportamiento de los turistas. Muchos visitantes priorizan reducir consumos en rubros como indumentaria, accesorios o gastronomía, y optan por alternativas más económicas. La frase instalada “no hay plata”, parece reflejarse en los hábitos del consumo.

Expectativas puestas en Semana Santa 

Imagen: Qué Digital

Tras una temporada de verano que fue calificada como “mala” y que cerró con una caída del 3,7% en la cantidad de turistas y una baja del 20% en el consumo, las expectativas del sector están puestas en el próximo fin de semana largo.

Semana Santa (que tendrá cuatro días de receso) aparece como una oportunidad importante para dar vuelta la situación y mejorar el nivel del consumo. Por ahora, Mar del Plata sigue siendo elegida, lo que mantiene los discursos oficialistas contentos. El problema radica en que ese turismo no consume.