Con menos consumo y más vendedores en la calle, la temporada no repunta y expone una situación laboral cada vez más complicada.
La temporada de verano en Mar del Plata muestra un escenario complejo para los vendedores ambulantes, atravesado por la caída del consumo y una presencia cada vez mayor de trabajadores en la vía pública. El fenómeno no se explica sólo por un enero flojo, sino por un contexto laboral que empuja a más personas a buscar ingresos en actividades informales.
En playas céntricas y zonas de alto tránsito, las ventas registran bajas superiores al 50% interanual en varios rubros. A eso se suma una mayor competencia, producto de la falta de alternativas laborales estables.
Verano 2026: una temporada que no arranca

Imagen: La Capital Mar del Plata
“La primera quincena fue la más floja en muchos años”, explicó Walter Rivero, secretario general de Sivara en Mar del Plata. Si bien diciembre había mostrado algunas jornadas aceptables, enero no logró sostener ese ritmo y la segunda quincena todavía no da señales claras de recuperación.
El dirigente gremial señaló que hoy un vendedor ambulante gana en promedio entre $40.000 y $60.000 por día, muy lejos de los $100.000 o $120.000 que se alcanzaban el verano pasado, caminando la misma cantidad de horas y manejando precios similares.
Un consumo más selectivo
Quienes trabajan a diario en la playa coinciden en el diagnóstico. “La gente cuida mucho más el bolsillo”. Vendedores de mallas, helados, bebidas y artículos recreativos describen un escenario con menos compras impulsivas y sin “gustitos”, incluso en días de buen clima.
Algunos trabajadores que llegaron desde otras ciudades decidieron regresar antes de lo previsto, al no poder cubrir gastos básicos. “Ni en la pandemia había tan poco movimiento”.
En Mar del Plata, la desocupación bajó al 6,8%, pero al mismo tiempo crecieron la subocupación y los ocupados que buscan otro trabajo, lo que da cuenta de una mejora que es sólo aparente.
Más trabajo, pero de peor calidad

Imagen: La Capital Mar del Plata
A la caída del consumo se suma el crecimiento de la venta ambulante como salida laboral. Rivero advirtió que, ante la falta de empleo estable, cada vez más personas recurren a este tipo de trabajo, lo que genera mayor competencia y achica aún más el margen de ganancia.
Además, el empleo en empresas de cinco o más trabajadores acumula ocho meses consecutivos de caída y ya se ubica por debajo de los niveles de 2023. Las mayores pérdidas se registran en industrias manufactureras, construcción y servicios, sectores que históricamente aportan puestos de trabajo más estables.
¿Qué se viene? Un invierno que preocupa
Con enero consumido y febrero acercándose, la incertidumbre ya se proyecta más allá del verano. Para muchos vendedores, la temporada es clave para ahorrar y sostenerse el resto del año, algo que hoy parece cada vez más difícil.
“Lo más preocupante es el invierno”, alertó Rivero. Con menos empleo formal y más personas volcadas al cuentapropismo, la venta ambulante aparece como refugio, pero también como síntoma de una economía que no logra generar trabajo de calidad.
