Polémica: el Minella y un cobro a los clubes que enciende las alarmas.

La empresa planearía cobrarle a los equipos que utilicen el Polideportivo Islas Malvinas y el José María Minella, a pesar de no estar en el acuerdo.

La relación entre el deporte marplatense, el Estado municipal y los concesionarios privados volvió a tensarse. En las últimas horas, la posibilidad de que la empresa Minella Stadium S.A., concesionaria del Estadio José María Minella y del Polideportivo Islas Malvinas, intente cobrarles a los clubes locales cifras millonarias por jugar de local reavivó un debate que parecía terminado, pero que vuelve a quedar en zona de riesgo.

El Minella, símbolo del deporte de la ciudad y escenario histórico de los principales eventos futbolísticos, reaparece en el centro de una discusión que excede lo administrativo y toca de lleno el modelo de gestión del deporte público.

¿Cuál fue el rumor que encendió la mecha?

La inquietud se disparó en un momento sensible, ya que Aldosivi se prepara para disputar un nuevo torneo de la Liga Profesional y, pese a los rumores, hará de local en el Minella. En ese marco, comenzó a circular con fuerza una versión de la que se hizo eco, pero que de un momento a otro dejó de correr.

Esa información mencionaba un supuesto reclamo económico de 5.000.000 de pesos por partido de Minella Stadium S.A. para que el “Tiburón” pudiera jugar, y agregaba un dato revelador: el propio club estaría realizando tareas de mantenimiento del campo de juego con maquinaria propia, algo que ni siquiera el Municipio había podido garantizar en otras etapas.

Si bien ninguna autoridad salió a confirmar el reclamo, tampoco hubo desmentidas que disiparan las dudas.

Una ordenanza que vuelve a estar en riesgo

Más allá de la veracidad puntual del rumor, el episodio dejó expuesta una cuestión de fondo: la vigencia real de la ordenanza de apoyo al deporte, que garantiza el uso del estadio a los clubes locales sin que se convierta en una carga económica inviable.

Desde el deporte marplatense advierten que cualquier intento de cobro sistemático atentaría contra el espíritu de esa norma y abriría un precedente peligroso para el futuro de las instituciones.

Cinco millones por partido: una cifra imposible

Imagen: Olé

Según trascendió en las últimas horas, el monto que se estaría manejando rondaría los 5.000.000 de pesos por partido, una suma que, de confirmarse, resultaría directamente imposible de afrontar para instituciones deportivas que ya sobreviven con presupuestos ajustados y economías frágiles.

Aunque desde el concesionario no hubo hasta el momento una confirmación oficial, el rumor fue suficiente para encender la polémica y generar preocupación en el ambiente futbolístico local, donde entienden que un esquema de este tipo pondría en jaque la participación de los clubes marplatenses en competencias nacionales.

Montenegro y su intento de replantear la ordenanza

Imagen: Qué Digital

El debate tampoco es novedoso. Durante su mandato, el intendente Guillermo Montenegro ya había impulsado la rediscusión de la ordenanza de apoyo al deporte, con el argumento de “actualizarla” y revisar los términos del acompañamiento municipal al deporte profesional. Es decir, ya había una intención de solicitarle algún dinero a los clubes.

Aquella iniciativa generó un fuerte rechazo en clubes, dirigentes y sectores políticos, que interpretaron el movimiento como un paso previo a la mercantilización del uso del estadio. Hoy, con una concesión privada en marcha, esos temores resurgen con más fuerza.

El Estadio Mundialista: ¿en riesgo?

Para los clubes, el Minella no es sólo un escenario: es identidad, historia y pertenencia. Convertir cada partido en una transacción millonaria implica desnaturalizar el rol social del estadio y trasladar costos imposibles a instituciones que cumplen una función comunitaria clave en la ciudad.

La pregunta de fondo sigue sin respuesta clara: ¿el Minella será un bien público al servicio del deporte marplatense o un espacio regido por una lógica comercial?