Un 41,6% menos de carga: el duro balance del 2025 en el Puerto de Mar del Plata.

Los datos del último año muestran una fuerte retracción de la actividad y profundizan las alertas sobre el futuro del puerto.

El cierre de 2025 dejó al Puerto de Mar del Plata frente a uno de los balances más adversos de las últimas décadas. Según datos oficiales del Monitor Portuario de la Provincia de Buenos Aires, la terminal registró una caída del 41,6% en el volumen de cargas movilizadas durante los primeros nueve meses del año. 

El informe, elaborado por la Subsecretaría de Asuntos Portuarios bonaerense, revela que entre enero y septiembre de 2025 se movilizaron apenas 276.660 toneladas de carga a granel y general, contra las 473.661 toneladas registradas en el mismo período de 2024. 

La contracara fue el desempeño del sistema portuario provincial en su conjunto, que creció un 10% impulsado principalmente por los combustibles y los cereales.

Una terminal cada vez más dependiente de la pesca

Imagen: Pescare

Aunque Mar del Plata volvió a liderar el ranking provincial en cantidad de buques operados (con más de 2.560 embarcaciones durante los primeros nueve meses del año) ese intenso movimiento no logró traducirse en mayor volumen de carga. 

La explicación radica en la creciente dependencia de la actividad pesquera, que concentró más del 89% de las toneladas movilizadas, con el pescado fresco y congelado como principales productos.

La crisis que atravesó el sector durante 2025, marcada por el lockout patronal, la paralización parcial de la flota y la caída de la rentabilidad, tuvo un impacto directo en la operatoria del puerto.

A pesar de mantener su rol como principal enclave pesquero de la provincia, la terminal perdió peso relativo frente a otros puertos bonaerenses que lograron diversificar su matriz productiva y captar cargas de mayor volumen.

Logística limitada y escaso peso en el comercio exterior 

Imagen: Mar del Plata

El esquema logístico volvió a mostrar sus restricciones estructurales. El 92% de las mercaderías movilizadas ingresaron o egresaron del puerto a través de camiones, sin alternativas ferroviarias ni sistemas bimodales que permitan reducir costos. Este modelo encarece las exportaciones y limita la competitividad de los productos locales.

Si bien el movimiento de contenedores mostró una suba interanual del 4,1% hasta septiembre, la incidencia de Mar del Plata en el comercio exterior provincial siguió siendo marginal. Dock Sud concentró casi la totalidad del tráfico de contenedores, mientras que la salida de la naviera CMA CGM en octubre de 2025 representó un golpe significativo para las ya escasas operaciones con valor agregado.

El puerto y el impacto social de un año crítico

La crisis del sector derivó en el despido de casi 800 trabajadores entre personal embarcado y operarios de plantas, afectando de lleno a la cadena de pagos y al entramado industrial de la ciudad. 

El aumento de los costos de energía, combustible y salarios, sumado a la baja de los precios internacionales, dejó a gran parte de la flota operando a pérdida y a varias plantas de procesamiento al borde del cierre.

Este deterioro productivo se dio en un contexto de recesión nacional y ausencia de políticas de estímulo a las exportaciones, lo que profundizó la pérdida de competitividad de uno de los principales motores económicos de Mar del Plata, donde la actividad portuaria representa cerca del 30% del PBI local.

Una conducción cuestionada y definiciones que siguen pendientes

Imagen: Mar del Plata

El balance de 2025 también dejó al descubierto tensiones en la conducción del Consorcio Portuario Regional. La licitación de la Terminal Multipropósito del Espigón 2, impulsada en medio de la crisis, derivó en fuertes cruces con los gremios y cuestionamientos políticos que derivaron en la postergación de la apertura de sobres, aumentando la incertidumbre sobre el futuro inmediato del puerto.

A esto se suman problemas estructurales de mantenimiento, la necesidad permanente de dragado y la falta de planificación a largo plazo, factores que condicionan cualquier intento de reactivación.

En ese marco, el inminente recambio de autoridades en el Consorcio aparece como una instancia clave para definir si la terminal logra recuperar su perfil productivo o profundiza su relegamiento en el mapa portuario bonaerense.

Con un cierre de año marcado por la caída de casi 200 mil toneladas en su operatoria, el Puerto de Mar del Plata inicia el 2026 enfrentando el desafío de revertir una tendencia que amenaza con consolidarlo como un territorio limitado a servicios navales y pesca primaria, lejos del rol estratégico que supo tener en el desarrollo económico regional.