La denuncia penal contra el Ejecutivo municipal por la reapertura del balneario Luna Roja reactiva años de cuestionamientos ambientales y reclamos vecinales.
El conflicto por la Unidad Turística Fiscal (UTF) Playa Bonita, conocida como balneario Luna Roja, ingresó formalmente en el terreno judicial. Vecinos y organizaciones ambientales presentaron una denuncia penal contra el Ejecutivo municipal, al que acusan de haber habilitado el funcionamiento del complejo pese a la pérdida de permisos provinciales y a informes técnicos que advertían sobre riesgos ambientales en la zona.
La causa apunta a posibles incumplimientos de los deberes de funcionario público y a la presunta falsedad ideológica en documentación utilizada para justificar la reapertura del predio.
El eje central es la decisión municipal de levantar una clausura y permitir que el balneario vuelva a operar mientras aún tramitaba nuevas autorizaciones ante la Provincia.
Playa Bonita: el origen del conflicto

Imagen: Cadena 3
El comienzo se remonta a la Resolución 1223/2025 de la Autoridad del Agua (ADA) de la Provincia de Buenos Aires. Por medio de esa medida, el organismo revocó los permisos de explotación del recurso hídrico y de vuelco de efluentes otorgados en 2022 a la firma concesionaria E.J.C. S.A., tras detectar incumplimientos en los monitoreos ambientales exigidos.
Los informes provinciales advirtieron sobre infiltraciones de aguas residuales en el acuífero que abastece al barrio Playa Chapadmalal, además del impacto de construcciones sobre médanos y acantilados. Para la ADA, estos factores configuraban un riesgo ambiental que justificaba la quita de las autorizaciones.
A raíz de esa decisión, a fines de octubre el Municipio dispuso una inspección que derivó en el cese de actividades del balneario. Sin embargo, pocos días después, el 7 de noviembre, Luna Roja volvió a funcionar tras una resolución municipal que consideró suficiente el inicio de nuevos trámites ante la Provincia.
El punto de quiebre: la habilitación y el pase a la Justicia

Imagen: La Capital Mar del Plata
La reapertura del predio fue el detonante de la denuncia penal presentada por la Asamblea Luna Roja. Según sostienen los denunciantes, el Ejecutivo municipal habría avalado el funcionamiento del complejo basándose en información técnica que no coincidía con los informes oficiales de la Autoridad del Agua.
En particular, cuestionan una discrepancia en la calificación del riesgo hídrico del lugar. Mientras la ADA había asignado al predio un nivel de “riesgo mediano”, desde el Municipio se habría utilizado documentación que lo ubicaba en un nivel de riesgo “cero”, lo que permitió levantar la clausura.
Para las organizaciones vecinales, no se trata de una diferencia interpretativa sino de una alteración de información pública sanitaria, utilizada para habilitar una actividad que aún no contaría con las garantías ambientales exigidas por la normativa vigente.
Luna Roja y una causa abierta

Imagen: Punto Noticias
El conflicto por Playa Bonita no es nuevo. En los últimos años, el balneario Luna Roja acumuló clausuras, multas y cuestionamientos por construcciones no autorizadas y por el manejo de efluentes. Organizaciones ambientales también denunciaron maniobras para ocultar residuos antes de inspecciones oficiales, en un contexto de fuerte tensión con el Estado municipal.
Desde el Ejecutivo local, en tanto, rechazaron las acusaciones y aseguraron que se actuó conforme a las ordenanzas vigentes y en coordinación con la Provincia. Funcionarios municipales sostienen que se respetaron los procedimientos administrativos y que no existe riesgo ambiental que justifique una clausura prolongada.
Con la denuncia ya en la Justicia, el caso abre ahora una nueva etapa. Será la investigación penal la que deberá determinar si el accionar del Municipio cumplió con la normativa ambiental y administrativa, o si la reapertura del balneario implicó responsabilidades legales. Mientras tanto, el debate sobre el control de los efluentes y la protección del ambiente costero vuelve a instalarse como un tema sensible en el sur de General Pueyrredon.
